Sanadora y maestra: Dos seres, un cuerpo

Kaina Santiago y Kashira (2012)
Kaina Santiago y Kashira (2012)

Kaina Santiago y Kashira (2012)

Kaina Santiago es la sanadora. Se cubre la cabeza con una tela morada. Dispone cerca de ella un vaso de agua para cuando regrese. Se persigna, entregándose a Dios Todopoderoso, y luego invoca a varios maestros. Solicita que la Maestra Kashira entre en su espacio. Al cabo de unos minutos se ha ido y es Kashira quien lo habita. Emite varios chasquidos guturales y hace mudras con sus manos, como ajustándose en el cuerpo. Pide que le abran sus ojitos. Sonríe y saluda: “Buena luna”.

Así comienza el viaje en la nave de la India, como ella se refiere a sí misma y a su experiencia. Y así mismo se siente: Como un viaje energético, la alineación con un cuerpo de luz interdimensional muy potente. Se trata de una maestra espiritual que viene de la dimensión 33ava y se encuentra cumpliendo una misión importante en el planeta. Juntas, Kaina y Kashira, sanadora y maestra, han cumplido muchas tareas para la elevación de la frecuencia planetaria y el despertar de la conciencia en Venezuela, Perú, México, España y Argentina. Su enseñanza es fundamental en los tiempos que vivimos.

“¿Por qué la raza humana?” Pregunta Kashira. “¿Por qué el sol, la luna? ¿Por qué los colores?”. Mi pequeña mente suele sentirse atrapada. Casi nunca sé hacia dónde va con sus preguntas.

“¿Qué sucedería si el padre sol se fuera a otro planeta? Existen muchos planetas, no sólo éste. Aquí, el padre sol se deja ver, se deja sentir. Ustedes, como raza humana, tienen ese gran poder, esa energía directa. Nosotros somos de otra raza. Estamos en otra dimensión. Cuando lo necesitamos, tenemos que invocarlo. Si él considera que merecemos su presencia, él se nos muestra”. La Maestra Kashira insiste en que tenemos que aprender a relacionarnos con el sol. Nos invita a que sintamos su amor y agradezcamos siempre su presencia. “Acá ustedes lo tienen y lo ignoran.”

Ella cuenta que vivió encarnada en la tierra en los tiempos de la Atlántida. El hecho de que ese continente haya desaparecido, no quiere decir que no exista su raza, aclara. La raza atlante vive en otra dimensión, con sabiduría. “¿Qué sucedió? Nosotros pasamos a dimensiones, cuerpos energéticos, cuerpos internos, cuerpos de luz, sólo que la materia también pasó. El atlante estaba trabajando con el Universo, la manera de trabajar con el Universo es a través del color y a través de los sonidos, a través de Padre Sol y de Madre Luna.”

La humanidad actualmente valora más lo material, más lo de afuera que lo de adentro. Aunque tenemos libre albedrío, lo usamos para ir en contra de nosotros mismos, del templo que es nuestro cuerpo. Si supiéramos cómo amarlo, no existirían las enfermedades y el planeta entero no estuviera en la situación actual. El materialismo hizo que la tierra colapsara en otras oportunidades y lo está haciendo nuevamente. Kashira intenta evitarlo con su misión.

Primero debemos reconectarnos con la energía solar. “El nuevo sol no les pertenece a ustedes. Ya este material físico no aguanta esa energía de ese Padre acá”, dice señalando primero a nuestro cuerpo y luego al cielo. “¿Qué es lo que se está necesitando? Que la raza humana comience a curarse a través del Padre Sol y del color.” Kashira nos sugiere recibir conscientemente esos nuevos códigos de luz bebiendo agua solarizada y exponiéndonos conscientemente a los rayos de sol unos minutos al amanecer y otros minutos al atardecer. Eso ayuda a que nuestro cuerpo resista las energías solares y lunares y se adapte a los nuevos tiempos. Los niños, dice ella, ya vienen adaptados a la nueva frecuencia del sol. Por eso la gran diferencia entre ellos y nosotros.

En su filosofía, los defectos humanos son maestros que nos enseñan lo que debemos cambiar. Pertenecen sólo a la vida encarnada en este planeta. La mentira, la avaricia, el odio, el ego, los celos, el miedo, más allá de ser rechazados u ocultados, deben ser reconocidos y honrados como guías, con humildad, ya que son referencias o señales en el camino humano de purificación de las almas. Al integrarlos, dejan de dirigir nuestra vida, y no interfieren más en la comunicación con el maestro interno.

“Ahora, ¿Por qué el Maestro del Color? Él necesita urgentemente que ustedes en la tierra lo invoquen, porque ustedes perdieron la capa de ozono completamente ¿Lo han entendido? El Maestro del Color transmutará ese rayo, esa energía del Padre.” Trabajando con los colores, dice la India, la luz solar nos sanará, nos armonizará, activará códigos nuevos en nuestro ADN. Es importante hacer esto, además, para evitar que nos afecten negativamente los cambios atmosféricos, las tormentas solares, la nueva realidad geomagnética y más. Esa es una importante enseñanza atlante en este momento histórico.

Kashira hace un triángulo con sus manos, y nos muestra la importancia de la unidad en nuestro corazón. A través de la meditación, nos invita a que conectemos con las energías masculina y femenina, del padre sol y de la madre tierra, y a vivir con ese amor consciente de ser hijos de la creación. Desde allí, se logra la transmutación, la sanación del cuerpo físico. Toda enfermedad son situaciones emocionales, dice. Trabajando con  la luz del sol, la energía de la luna y de la madre tierra, a través de los colores, armonizándonos con el Padre Universal y la Madre Universal, estamos sanando a nuestros padre y madre físicos a través de nosotros, curando cualquier enfermedad.

Luego de varias horas de enseñanza sobre éste y otra infinidad de temas, la maestra se despide. Un amor profundo, antiguo, que atraviesa muchas dimensiones y tiempos, aromatiza el ambiente. Como una madre, nos cubre con una manta de alegría y misterio. No hay diferencias entre individuo, emociones, objetos y paisaje, porque toda la conciencia se ha fundido en una altísima vibración. Kashira bendice al Iluminado, a Dios, y recuerda que ella no es nada sin él. Pide bendiciones para los hijos de Kaina, su prenda, su vehículo en esta dimensión. Luego se va.

En un par de minutos, Kaina ha regresado. Está muy cansada. Pide agua, aún con los ojos cerrados. “Dios le pague”, agradece mientras bebe, quitándose la pañoleta y batiéndose aire, soltándose del inmenso calor.

 

Texto e imagen: Leonardo Azarak

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En este retrato hay una sola persona. No, no estás viendo doble ni son morochos. Si quieres conocer más acerca de esta obra fotográfica o del concepto de dobles, haz click, respectivamente.

Esta publicación es la quinta entrega de un proyecto que estoy llevando a cabo durante todo el 2016. La idea es publicar una semblanza semanal conformada por un retrato y un texto. El proyecto #MultidimensionalidadVenezolanaUnRetratoALaSemana pretende brindar una mirada llana sobre personas cuya realidad trasciende las fronteras de la materia y se hace mágica. Existen patrones comunes en una miríada de experiencias aparentemente disconexas, personas que no se conocen, pero que en verdad están profundamente vinculadas más allá de lo personal.

Quizá te interese saber más acerca de los talleres vivenciales  #CaminosCuánticos: “Activando tu Doble Energético”, que vengo realizando a lo largo del 2014, 2015 y 2016. Aquí puedes tener la experiencia de sanación y toma de conciencia necesaria para reconocer y comunicarte con ese doble cuántico que tú también tienes. Hemos estado compartiendo un montón de conocimiento vivencial a través de terapias, técnicas y ejercicios, gracias a lo vivido con esta obra fotográfica.

Déjame tu comentario en el blog. De verdad, me encantaría saber tu opinión. Puedes compartir o repostear citando la fuente.

Gracias de antemano.

Despertar los códigos del ADN

Ulises Santamaría - 2012

Ulises Santamaría (2012)

Una hernia discal dejó a Ulises Santamaría paralítico. Los médicos le dijeron que debía operarse, pero no le garantizaban un resultado óptimo luego de la operación, así que decidió no hacérsela. En su búsqueda, entendió que los problemas de columna tienen que ver con la falta de dinero y la autoestima. Todos los resentimientos generados por esas situaciones van directamente allí, a esa parte de la espalda. En aquel momento tenía profundos problemas económicos. No tenía un lugar para vivir. Estaba realmente sólo.

Fueron varios meses en cama, sin poder moverse y sin ayuda. Algo tan sencillo y natural como visitar el baño, podía ser una oprobiosa y dolorosa experiencia, arrastrando su esperanza en una larga ida y vuelta.

Como suele pasar, luego de la noche oscura del alma, llegó la luz. Un día, comenzó a escuchar una voz en su cabeza. Ya de niño había tenido alguna vivencia similar, pero en esta oportunidad, no tenía escapatoria ¿Qué era eso? Se manifestó su maestro, quien se identificó como Foredelk. Le dijo que vivía en Alción, el sol más brillante de la constelación de las Pléyades. Muchos años después entendió que ese maestro es su Yo Superior. Fue él quien comenzó a enviarle mensajes telepáticos para activar códigos específicos en su ADN humano.

Empezó a recordar y sanó.

En primer lugar, se recuperó absolutamente de la hernia discal. Esto lo realizó siguiendo las indicaciones de su guía, quien le invitaba a colocar las manos en posiciones específicas para que la energía fluyera bien a través de su cuerpo.

Comenzó a caminar con el asombro de quienes conocían su condición.

En segundo lugar, esa experiencia transformó su vida porque sistematizó dicha práctica, que llamó posteriormente Tempecume. Consiste en una serie de movimientos corporales que movilizan la energía, activan las glándulas endocrinas y los chakras, equilibran las emociones, aclaran la mente, y traen salud y bienestar al cuerpo. La palabra Tempecume proviene de: Técnicas de los Números en Movimientos para Evolucionar-Sanar Cuerpo, Mente y Emociones a fin de conectarlos con el Espíritu. Esta dinámica corporal tiene más de 20 años transmitiéndose en este planeta a través de Ulises, gracias a su maestro Foredelk.

Hoy en día, Santamaría es un hombre exitoso, un líder carismático y espiritual que transmite a muchas personas su interesante conocimiento y experiencia. Ha escrito dos libros: “Maestro Avioletado” y “El perdón ya no tiene razón de ser.” Además, se ha desempeñado en radio y televisión trabajando estos temas. Un grupo importante de personas participa en sus actividades desde hace muchos años. Existen en Venezuela casi 300 tempecumistas que practican semanalmente distribuidos en cuatro grupos: Caracas, Maracay, Valencia y Barquisimeto.

Él explica que haciendo estos movimientos “nos convertimos en una antena viviente y las energías entran en las células, permitiendo la sanación”. Se logra equilibrio en todos los niveles del ser porque se eleva la frecuencia vibracional a nivel atómico, permitiendo que se liberen las hormonas necesarias, generando paz mental y emocional.

Cada número, como se le llama a una serie de movimientos, podría compararse a la biodanza, la danza primal o a la tensegridad de Carlos Castaneda, en el sentido de ser expresiones del cuerpo que buscan el manejo y distribución de la energía, pero cada una de ellas, completamente distinta a la otra y ciertamente distinta del Tempecume. Puede rememorar al Tai Chi, al katá del Karate o el punse del Taekwondo, por el sentido coreográfico de movimientos largos, pero tampoco se acerca realmente al sentido de esta práctica.

¿Cómo es posible recibir desde otras dimensiones una información tan compleja como estas series de movimientos del cuerpo? Ulises explica que, antes de nacer, traemos en el ADN la información de lo que venimos a trabajar. Toda la memoria completa, sólo que desactivada. En su caso, su enseñanza estaba allí, y los mensajes telepáticos de su guía activaban ciertas partes del código genético, haciendo que el cuerpo recordara el movimiento. Luego, fue transmitiéndolo a otras personas. Toda la vivencia de su vida estaba planificada para realizar su misión.

Este mismo mecanismo de canalización y activación genética le ha servido para desarrollar las terapias de sanación llamadas Envoker, Endorvit y Rae. Por otro lado, durante los últimos años ha transmitido todo un cuerpo de conocimientos mediante cursos anuales de entrega mensual que ofrece en dos grupos, uno en Valencia y otro en Caracas. En el 2012 ofreció el Curso para la Reactivación de las 12 Cadenas del ADN. En el 2013 dictó el taller Creando los Bijsihafe, un método práctico para la evolución hacia el ser de luz. En el 2014, el Curso de Auto Sanación a través de la Pineal y su posterior reactivación. En 2015, Sellos Cerebrales-ADN-Pineal. Y en el 2016, Sanando Síndromes, liberando Karmas.

 

Texto e imagen: Leonardo Azarak

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En este retrato hay una sola persona. No, no estás viendo doble ni son morochos. Si quieres conocer más acerca de esta obra fotográfica o del concepto de dobles, haz click, respectivamente.

Esta publicación es la cuarta entrega de un proyecto que estoy llevando a cabo durante todo el 2016. La idea es publicar una semblanza semanal conformada por un retrato y un texto. El proyecto #MultidimensionalidadVenezolanaUnRetratoALaSemana pretende brindar una mirada llana sobre personas cuya realidad trasciende las fronteras de la materia y se hace mágica. Existen patrones comunes en una miríada de experiencias aparentemente disconexas, personas que no se conocen, pero que en verdad están profundamente vinculadas más allá de lo personal.

Quizá te interese saber más acerca de los talleres vivenciales  #CaminosCuánticos: “Activando tu Doble Energético”, que vengo realizando a lo largo del 2014, 2015 y 2016. Aquí puedes tener la experiencia de sanación y toma de conciencia necesaria para reconocer y comunicarte con ese doble cuántico que tú también tienes. Hemos estado compartiendo un montón de conocimiento vivencial a través de terapias, técnicas y ejercicios, gracias a lo vivido con esta obra fotográfica.

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Gracias de antemano.

Antes del Big Bang

Fanny González - 2012

Fanny González (2012)

A la señora Fanny González le advierten en sueños sobre cosas que van a pasar. Siempre sucede por la mañana. “Yo me despierto y me quedo un rato más. En ese ratito que me quedo dormida, es que yo visiono. ”

En una oportunidad, “un señor de barba larga venía caminando hacia mi con su bastoncito. No le vi ninguna luz ni aureola ni nada, era un señor corriente. Me dijo «¿Miras esto?» Era un objeto parecido a un reloj de arena pero adentro tenía como una agüita. «Ya viene el temblor. Avísale a tu hermana Kenya.»”

El señor salió de donde estaba ella. Después de eso se volvió a quedar dormida y le pasaron la película de un terremoto. “Vi a dos muchachos jóvenes que se lanzaban desde un edificio y yo pensé que eran mis dos hijos varones porque nosotros vivíamos en un penthouse. Luego vi que se cerraba un ascensor con unos músicos y empecé a llorar y a gritar. Me desperté con angustia pensando que el terremoto sería acá en Venezuela.”

En la madrugada del 23 de diciembre de 1972, un fuerte terremoto causaba la muerte de casi 20 mil personas, y dejaba igual número de heridos en Manuagua, la capital de Nicaragua. Fanny entendió que la clave era su hermana. El anciano le había pedido que le advirtiera a ella, quien vivía en ese país. No lo hizo, pero afortunadamente, no se vio afectada.

En otros sueños le han avisado sobre la caída de las torres gemelas del WTC, dos terremotos en Italia, un terremoto en Chile y mucho más.

Fanny vio llegó al mundo en un hogar estricto y de buenas costumbres ubicado en Diriamba, una pequeña ciudad al oeste de Nicaragua. Desde su nacimiento, tiene tres marcas con forma de triángulo en la mano izquierda y un “7” en la mano derecha. Ella no sabe por qué, pero siente que esas figuras tienen que ver con la constelación de Andrómeda. Desde chiquita le atrajo lo esotérico. Veía espíritus atravesando las paredes, con vestidos largos, de usanza antigua. Nunca les vio la cabeza porque solía ser muy nerviosa. Tiene más de 40 años en Venezuela. Una hermosa y gran familia ha heredado en varias generaciones sus genes energéticos de luz, amor, curiosidad y búsqueda espiritual.

Su observación es profunda y acuciosa. Ella se ha dado cuenta que todo está hecho siguiendo un patrón. Nuestro cuerpo, los órganos, la piel, los dientes, todo en la naturaleza tiene una capa que lo protege, por ejemplo. Dice que los humanos tendemos a deteriorar todo eso con productos químicos, como la crema dental, que en vez de proteger, más bien debilita el esmalte. El sol, la tierra, todo está hecho con ese mismo patrón. A ella le encantaría escribir un libro o hacer un programa de TV con estas curiosidades humanas, como si fuera un extraterrestre que echa cuentos de una visita al planeta tierra

En una oportunidad, sus padres discutían sus puntos de vista en torno a la creación. ¿Cómo era posible que si Dios había creado todo canto existe, iba también a crear al Diablo? Ella, con apenas 10 años, intervino. “Fíjese cómo fue mamá. Eso fue antes del Big Bang. Lo que pasa es que había una parte gigantesca de oscuridad, y otra parte gigantesca de luz, como si todas las estrellas fueran una sola; y todo esto estaba separado por medio de la nada. Quizá luego se fueron juntando y con la presión salieron dos seres, uno de la luz y uno de la oscuridad.” La mirada atónita de su madre fue interrumpida por el grito de su papá “¡¿Estás viendo mujer?! ¡Esta niña es un cerebro!”

Tiempo después, su papá pegó un brinco al leer en el periódico acerca de la teoría del Big Bang y la explicación que habían formulado los científicos sobre la creación del Universo.

Era la misma.

 

 

Texto e imagen: Leonardo Azarak

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Agente R. Código: Amor Divino

Rosario La Rocca - 2011
Rosario La Rocca – 2011

Rosario La Rocca (2011)

 

“Soy como un médico celestial cósmico. En dónde me encuentre, puedo eliminar cosas negativas que tienen las personas. A veces, han venido a buscarme de otras latitudes del Universo para sanar a otros.”

En su mesa tiene los nombres de las personas por las que ora y pide sanación. Imágenes de santos, gurús y maestros ascendidos son su única compañía. Hay gente que le solicita, también por teléfono, que haga una plegaria por ellos. Él dice que para poder ayudar a alguien, debe pedirlo esa misma persona a un familiar.

El señor Rosario La Rocca vive en austeridad, pero con una profunda espiritualidad. Su mundo es infinitamente más grande en la energía que en la materia. Es un viajero incansable.

“En estos viajes me he encontrado con ciertos seres de la galaxia que me han encomendado misiones. Por ejemplo, recoger información de acá y llevarla a ellos, esos seres superiores. No sé de qué se trata. Son paquetes de energía que se alojan en mi cuerpo y que no son accesibles al cerebro humano. Me dijeron que se hace así para evitar que la fuerza negativa, los espías de la oscuridad, los tomen.”

A Rosario no le gusta que se refieran a él como guerrero, aunque le ha tocado en algunas oportunidades pelear con “el fulano de los cachos”. Así le llama. “Soy un servidor de la luz, del amor. Por la gracia de Dios no le tengo miedo a nada ni a nadie, en cualquier dimensión en que me encuentre.”

No le reprocha nada a esas fuerzas que le han propiciado varias batallas y le han ganado algunas. “Nosotros, gracias a la oscuridad, descubrimos la luz. Por la mentira, descubrimos la verdad.”

Le pregunté cómo hacía para viajar con tanta facilidad, porque yo siempre quise aprender a hacerlo. Me dijo que no era nada, que sólo cerraba los ojos. “De manera instantánea estás allá. No se aprende. Eso es así cuando estás en un punto equis de vibración. No se puede enseñar. A uno le dan ejercicios para ir evolucionando. Hay unos regentes directivos de la humanidad, tanto de la tierra como de otros planetas. Ellos te guían.”

En sus palabras, Rosario no hace mucha diferencia entre el mundo físico y esos mundos sutiles ¿Se trata de la ensoñación de los toltecas? ¿De viajes astrales? Seguir su conversación y no perderse, es una hazaña para mi pequeña mente limitada. Además, conectarse con su energía es una experiencia límite, algo casi fuera de lo humano. Yo suelo sudar mucho en sus conversaciones. El calor se hace anormal. Mucho tiempo después entendí que esto es así porque él maneja niveles vibratorios muy altos.

“Una vez una persona me amenazó de muerte. Pasó un tiempo y esa persona tuvo un accidente. Estaba cosechando frutas y se cayó de un árbol. Se fue de cabeza al piso, se le rompieron dos costillas, un pulmón. Se destrozó. Bueno. Uno de los hijos me pidió: Hermano Rosario, por favor, sánalo, ayúdalo.” Yo oré a Dios, le pregunté qué era necesario de mi parte para salvar al señor. Le pedí que me llevara a mi para quitar el sufrimiento de esa familia. Es una cosa de humanidad. Si uno puede transmitir todo el Amor Divino que Dios le ha dado, es algo muy fuerte. Esa persona que me amenazó y que después ayudé, me permitió sentir y transmitir tanto Amor Divino que casi me desintegro ¡En serio! Yo estaba en el piso.” ¿Estaba describiéndome Rosario un estado de bienaventuranza o éxtasis místico?

¿Qué es para usted el Amor Divino? Le pregunté. “Es la esencia espiritual de Dios. Es Dios. La luz. Es una energía que penetra todas las cosas. El mundo, las personas, las paredes están llenas de la energía de Dios que está en todo. El cosmos. La energía que mantiene unido todo. El infinito.”

 

Texto e imagen: Leonardo Azarak

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Esta publicación es la segunda entrega de un proyecto que estoy llevando a cabo durante todo el 2016. La idea es publicar una semblanza semanal conformada por un retrato y un texto. El proyecto #MultidimensionalidadVenezolanaUnRetratoALaSemana pretende brindar una mirada llana sobre personas cuya realidad trasciende las fronteras de la materia y se hace mágica. Existen patrones comunes en una miríada de experiencias aparentemente disconexas, personas que no se conocen, pero que en verdad están profundamente vinculadas más allá de lo personal.

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El otro Nicodemo

Iván Naranjo (2012)
Iván Naranjo – 2012

Iván Naranjo (2012)

 

“Mi problema siempre fue el ver. Yo peleé mucho conmigo mismo porque quería ver, tener visiones, y no veía nada.” Iván Naranjo no se refería a la visión natural de cualquier persona. Él quería ver otros mundos, otras realidades, pero no podía.

Uno entiende el amor a sus libros antiguos, códigos, jeroglíficos y piedras, con cada detalle en la casa de Iván. Naturaleza viva, cuarzos, geometría sagrada, antigüedades, botellas, madera y gres. Curioso autodidacta para todo, quiso estudiar arquitectura, pero terminó titulándose en Administración de Empresas. No le hacía falta, uno opina, cuando se entera que su hogar, y toda la magia alrededor, la ha hecho él mismo. Fascinante. Lo de ser artista fue un sueño que decidió cumplir el día en que cortó de plano con el mundo de oficina en el que estuvo encerrado varios años.

Llegó a ser muy escéptico, pero dormían en él miles de secretos sagrados junto a una pasión por los símbolos y la geometría. Estudios en diversas técnicas le dieron forma a un estilo que ha vendido muy bien en ferias artesanales de Caracas. Alguien una vez le sugirió elaborar piezas con intención autoral, más grandes, y le hizo caso.

Luego de varias exposiciones individuales en galerías y un empleo en un espacio de arte en el Hatillo, comenzó su viaje iniciático; el viaje hacia adentro. Hizo el camino del artista que se lanza al misterio, hacia la consecución de una obra. Conceptualizó la creación de una serie de esculturas sobre arquetipos ancestrales. Sabía que serían doce piezas, sólo eso. Y comenzó a trabajar.

Paralelamente, junto a su terapeuta, vidente y experta en regresiones, hizo el proceso interno. Ella podía ver los otros planos cuando él no. Le comentó mucho antes de todo: “Ese trabajo se va a exponer afuera. Tiene códigos de sanación importantes”. Y así fue. Se presentó en Perú en el 2007. “La búsqueda es hacia adentro. El camino es hacia adentro” dice Iván luego de haberlo recorrido, claro, pero en aquel momento no entendía cómo hacerlo.

Cada Códice que terminaba, así llamó a las esculturas, lo dejaba más liviano. Luego lo colgaba en una pared de su casa. Se daba cuenta cómo las personas que veían esas piezas de metro y medio de alto, se conectaban de una forma especial. Habían energías vinculadas a los arquetipos que él mismo no manejaba conscientemente, pero que estaban allí y eran transmitidas a las personas.

En una oportunidad, prestó su casa a unos amigos para una reunión. Una bailarina que hacía una performance, tropezó una pieza y esta cayó al piso, rompiéndose. El nombre de la pieza era Nicodemo ¿Cómo puede sentirse un artista que dura meses para hacer una obra mientras la ve caer lentamente hacia la destrucción? Rabia. Frustración. Rechazo. No la quería más. Decidió desmembrar la pieza y utilizar sus partes en otros proyectos.

“No puedes hacer eso. Tu has matado a este hombre. Lo has encerrado en un ataúd. Debes resolver eso o nada funcionará. Cierra el ciclo”. Lo detuvo tajantemente su terapeuta.

No podía entender.

Pasaron meses sin querer abordar el asunto hasta que un día decidió meter a Nicodemo en el quirófano. Lo desmembró, ciertamente, a martillazos. Lo volvió a construir. Esta vez, sin sus limitaciones previas, sin las estructuras con las que lo había atado la primera vez.

Se dejó llevar.

“Así eres, así te he visto”, fue lo que dijo cuando lo terminó, pero no sabía por qué.

En su siguiente cita, su maestra espiritual le dijo al llegar: “Tengo algo para ti” y le mostró una imagen que no había visto nunca, o por lo menos no en esta vida. Quedó sin aliento. Nicodemo, esa escultura de madera que había vuelto a nacer con geometría sagrada y símbolos egipcios, tenía una hermana gemela de cuatro mil años de edad en el templo de Abydos en Egipto. Era exactamente igual ¿Cómo pudo ser?

Iván tuvo que abandonar el escepticismo y aprender a creer ciegamente, como el otro Nicodemo, el maestro fariseo que estuvo con Jesús de Nazareth y también creyó en él. “Entendí que uno forma parte de un plan, que es guiado. Te van llevando. Luego de eso, empecé mi trabajo más formal y asumí mi compromiso espiritual.”

“Comencé a ver.”

 

Texto e imagen: Leonardo Azarak

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Esta publicación es la primera entrega de un proyecto que estoy llevando a cabo durante todo el 2016. La idea es publicar una semblanza semanal conformada por un retrato y un texto. El proyecto #MultidimensionalidadVenezolanaUnRetratoALaSemana pretende brindar una mirada llana sobre personas cuya realidad trasciende las fronteras de la materia y se hace mágica. Existen patrones comunes en una miríada de experiencias aparentemente disconexas, personas que no se conocen, pero que en verdad están profundamente vinculadas más allá de lo personal.

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Eduardo Mimbela: “El Universo te responde de acuerdo a la concepción que tengas de él”

Caminos Cuánticos
Eduardo Mimbela – 2011

A Eduardo Mimbela le impresionó bastante darse cuenta que en la fotografía era él quien estaba retratado dos veces. Claro, él sabía lo que yo estaba haciendo con mi proyecto, pero el primer impacto con la imagen es bien revelador para todos los retratados. Es uno de mis momentos favoritos. Segundos que pagan todo el esfuerzo para mi.

De inmediato me compartió algo que reflexionaba como astrólogo y que considero importante para profundizar en el estudio del doble energético. Me dijo: “En astrología hay dos fenómenos muy interesantes que percibo con sorpresa en lo que estoy viendo. Existe el signo astrológico, que es como eres por dentro. Tiene que ver con el yo y con la fecha de nacimiento. Por otro lado existe el ascendente, que es la forma en cómo ese yo se proyecta, y tiene que ver con la hora de nacimiento.”

“Cuando vi la fotografía”, continuó Mimbela, “y detallé que realmente era yo en ambos lugares pasó algo muy extraño y entendí esto. Yo soy Geminis con ascendente en Leo y en el primero que estoy sosteniendo el cuadro se ve algo geminiano, reflexivo y profundo; mientras en el otro aparezco arrogante, se puede decir. Allí veo mi aspecto en Leo. Esto es muy interesante.”

De alguna forma, esa doble naturaleza energética presente en todo ser humano y que la astrología estudia a través de la carta astral, también está presente en los Seres Dobles.

El mismo año en que Eduardo Mimbela comenzó su carrera de biología en la Universidad Nacional de Trujillo, Perú, conoció a un gurú que se hizo su maestro. Su camino lo fue realizando en los libros y a través del visor del microscopio, estudiando la vida orgánica, y al mismo tiempo conociendo y aprendiendo de muchos maestros, hindúes, árabes, chamanes que seguían el ritual primitivo de la tierra, peruanos, colombianos, europeos, etc.

“Uní la vida lógica, científica, concreta con la parte del alma del ser humano y de las cosas. A través de la biología comprendí el mecanismo de la vida y a través de la espiritualidad entendí que cada ser vivo, incluyendo al hombre, tiene una parte de Dios que se manifiesta de diferentes formas.” Para Mimbela no fue fácil integrar todo, sobre todo en aquellos que le rodeaban. Hablar de esas cosas hace 30 años era una herejía. “Era una locura decir que toda manifestación de la vida tiene un principio espiritual. Que desde un virus hasta el hombre tiene una parte de Dios.”

“Hoy el hombre ha evolucionado, su mentalidad, su comprensión, y estamos entrando en otra etapa de la concepción de la vida en general ¿Por qué? Porque el concepto de Dios y de la naturaleza depende de la concepción que tengas del Universo. La percepción de la naturaleza en todas sus formas vitales tiene que ver con la concepción que el hombre tenga del Universo”, dijo.

“¿Y eso no varía de persona a persona?” le pregunté

“¡Claro! Te voy a explicar. Vamos a ir hacia los griegos. Para ellos cada cuerpo celeste del Universo era un Dios y se manifestaba como tal. Se acercaban a ellos a pedirle protección. Y el Universo mágicamente le respondía de acuerdo con esa concepción.”

“Seguimos avanzando en la evolución y encontramos a San Francisco de Asís. Para él, las estrellas, el sol, la luna, eran sus hermanos. Dialogaba con sus hermanos y ellos le transmitían la sabiduría para comprender el Universo, la naturaleza, la misión del hombre. El Universo, la totalidad, le responde de acuerdo a esa concepción.”

“Luego, hacia el medioevo, dijeron: ¡No, no, no, no! ¡Qué dioses ni hermanos nada! ¡Son masas! ¡Materia! Y comenzaron a investigar las leyes que regían esa materia: la gravedad, las leyes de Newton. Lo que existe es lo que se puede pesar, investigar, tocar, oler, y la concepción del Universo y de la vida fue esa ¿Y qué era el hombre? Una masa de órganos, tejidos y células. Punto. Todo era dominio de la materia,” aseveraba Mimbela. “Cualquier cosa que no estuviera en función de ese fenómeno era herejía. La ciencia no lo aceptaba ¿Puedes pesar eso? ¿Puedes medir eso? ¿No? Entonces no existe. Déjalo para la religión.”

“El hombre se encontró con diversas realidades. Si estaba enfermo se iba al médico. Si tenía una dolencia que no se veía o algo de tipo existencial, para el cura. Más tarde, aparecieron los psicólogos, y allí fueron los que tenían problemas depresivos. Pero siendo así, también el Universo respondió en base a esas realidades y concepciones.”

“Desde Einstein para acá, cambiaron las cosas. Él decía que todo era relativo, que realmente al final todo es energía. Entonces nació otra concepción ¿Qué es el hombre? Energía ¿Cómo se relaciona un hombre con el otro? A través de la energía. Y el Universo te responde en relación a ese paradigma con energía”, dejaba ver Mimbela.

“Y ahora estamos aquí, en que todo es energía. Dios ya no es el viejito de barba blanca, ahora es energía. Y resulta que esa energía está dentro de nosotros, así que Dios está dentro de nosotros. El Universo está dentro de nosotros. Hemos entrado a otra concepción del Universo donde ya no somos personas observando el fenómeno si no que lo estamos viviendo. Estamos viviendo tiempos muy interesantes.”

“¡Cambia la concepción hasta de la espiritualidad!”, decía entusiasmado mi amigo astrólogo. “En estos tiempos se hace importante lo que me enseñaron a mi desde los tiempos de mi carrera de biología: Integrar.”

“La biología te enseña la forma. Ese árbol es anual o bianual, sus hojas tienen esta forma, su fertilización es así, sus frutos son de esta naturaleza, necesita esta temperatura y allí terminaba la biología. Pero ese árbol debe tener una función porque en la naturaleza todo tiene una función. Antes era especulación, pero hoy sabemos que ese árbol tiene su energía, su campo magnético, lo que implica que tiene un alma específica. No sabemos su función, pero la debe tener porque en la naturaleza nada está de adorno. Y así como ese árbol y ese otro tienen funciones específicas, el hombre, cada ser humano, tiene una función específica, una misión específica”, concluía Eduardo Mimbela.

“Allí es cuando la astrología se convierte en un elemento muy importante del desarrollo humano ¿Qué condiciones te da la naturaleza? ¿Qué condiciones te da el Universo? ¿Qué facultades tienes? ¿Cuál es tu potencial? ¿Qué alternativas tienes para desarrollar ese potencial que Dios te ha dado?”

Los Seres Dobles

Autorretrato Doble Leo Azarak 1024

En mi entrada anterior publiqué el retrato de Carmelina y conté un fragmento de su hermosa historia. Quienes no conozcan mi trabajo, se preguntarán si se trata de gemelas. No es así. La verdad es que en todas mis fotografías de la serie Seres Dobles el retratado aparece dos veces. (Sí, uso bastante Photoshop en esta obra)

Mi intención es crear ventanas hacia la naturaleza mágica de mis retratados, invitar a otros a asomarse a los mundos internos de personas que viven en contacto directo con sus maestros internos, que recorren su camino.

La imagen que ilustra esta entrada es un autorretrato que hice en febrero de 2013. Bueno, no es que yo esté muy en contacto con mi maestro interno que digamos (falta muuucho)… Más bien, esta foto es la mirada a una persona que tiene luz y oscuridad, mi espejo… Además, lo hice para practicar la técnica fotográfica ;)

A continuación, publicaré nuevamente una entrada con reflexiones en torno al doble energético, importantes para disfrutar más esta obra.

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Para los toltecas del antiguo México, el Universo consta de mundos paralelos llamados Tonal y Nagual, material e inmaterial, respectivamente. En el tonal, nos relacionamos con nuestros sentidos del cuerpo físico; pero para el nagual se debe desarrollar lo que llamaron “la segunda atención”. Esto no era más que la conexión con la cual los brujos pueden lograr las hazañas más impresionantes, tales como clarividencia, viajes astrales, transformación física en animales de poder (conocida míticamente como nagualismo) y mucho más. Estas facultades eran el resultado de acumular poder, energía, sabiduría; un tipo de inteligencia que no es intelectual si no más bien corporal, multidimensional. Alcanzaban esto trabajando en el ser interno con disciplina y perseverancia hasta hacerse consciente de su naturaleza mágica. Los cuerpos energéticos -proyectados e ilimitados- de hombres y mujeres de conocimiento eran llamados “Seres dobles” por Don Juan, el chamán que guió a Carlos Castaneda. El brujo decía que todos tenemos un doble, pero había que alimentarlo.

Los toltecas no fueron los únicos en desarrollar ideas en torno al doble humano. Los antiguos egipcios decían que teníamos un cuerpo energético, un doble ubicado en el espacio intermedio entre el físico y el espíritu. Le llamaron Ka y sostenían que éste era el responsable del poder y la magia, el que guardaba el misterio de la vida. Era desde el Ka que venía la fuerza vital de cada órgano del cuerpo físico, la claridad intelectual y la energía sexual. Durante los ritos y ceremonias de iniciación en los misterios egipcios, pretendían que las personas se dieran cuenta de lo que representaba el doble: la conexión con la energía vital que conforma todo el Universo. Creían que si se alcanzaba un conocimiento específico, podían actuar en armonía y control pleno de su Ka, constante y sostenidamente. Obtendrían innumerables beneficios de esta parte de su ser, tales como larga vida, poder personal, energía creadora y mucho más. “El que tiene conocimiento crece gracias al poder del Ka”, decían. Era un camino de desarrollo espiritual que iba llevando progresivamente a los iniciados por distintos estados alterados de conciencia hacia la iluminación. Pero este privilegio era reservado sólo para los reyes y su élite sacerdotal, con muy pocas excepciones.

Por alguna razón, antes de leer acerca del doble egipcio o chamánico, o de otras escuelas de sabiduría que enseñan acerca de él, ya sabía yo acerca de su existencia. Más bien, había escuchado varias historias. Sabía de personas que eran vistas por otras a miles de kilómetros, cuando realmente estaban en otro lugar. Durmiendo o despiertos, se proyectaban en otros lugares. Escuché de sanadores y terapeutas que brindaban asistencia a sus pacientes a través de “sueños” muy vívidos. Incluso, conozco un par de cuentos del llano venezolano en el que viejos curanderos eran temidos porque habían demostrado convertirse a conveniencia en lagartija o tigre, o viajar cientos de kilómetros en minutos sin usar vehículos.

Mientras avanzaba en el proyecto fotográfico, fui identificando que era común este tipo de historias en los retratados. Contaban que eran vistos por otros en lugares distintos a los que se encontraban. No se daban cuenta de esa dualidad o no le prestaban mayor atención. Siempre eran terceros los que comentaban “ayer me fuiste a visitar”, “gracias por las palabras amorosas que me dijiste en la clínica”, “te vi mientras me apoyabas con este problema. Muchas gracias”. En todos los casos era sorpresa para ellos mismos.

Castaneda decía que el doble puede llegar a hacerse independiente y auto consciente, con aspectos tomados de nuestra personalidad. En una entrevista explicó que “nuestro ser soñado tiene muchas aplicaciones. Puede trasladarse en tiempo cero al sitio que tú quieras y averiguar cosas. Incluso puede materializarse, creando un doble visual, algo que otras personas pueden ver, ya sea que estén dormidas o despiertas. Sin embargo, sigue siendo una mera apariencia, no tiene funciones corporales. Un ser humano lo ve como persona, pero un animal lo vería de otra forma.”

Completa la entrevista Castaneda diciendo que los brujos del antiguo México, “al proporcionar autonomía y propósito a su doble, están preparándose a permanecer conscientes después de la muerte. Cuando ese cuerpo está completo y llega el momento, la conciencia abandona definitivamente la cáscara humana, el cuerpo físico se marchita y muere, pero el sentido de ser continúa.”

Sinceramente, creo que en estos tiempos hay muchas personas, y cada vez son más, quienes despiertan a esas habilidades multidimensionales, viviendo cosas increíbles tanto en este mundo material como en otros mundos, otras dimensiones.

Para esos maestros va este blog

Carmelina Padulo, Paramahansa y el altar

Carmelina Padulo 72dpi 1024px

“¡No! ¡Ese cuadro es lo único que puede quedarse!”

Carmelina se sorprendió y se detuvo de inmediato. Devolvió la imagen de Paramahansa Yogananda a la pared en donde estaba. Qué extraño. Había recibido una orden muy clara, y aunque no quería cumplirla, se había acostumbrado a seguir con respeto y disciplina lo que le indicaban las voces que le hablaban dentro de su ser.

La tristeza tenía días aletargando sus pasos porque los espíritus le habían ordenado que se deshiciera de todas las imágenes de su altar. No era fácil cumplir con lo que le pedían. Se negaba rotundamente. Estaba paralizada, en una pieza.

¿Cómo podía ser eso posible? Esas ánimas le habían acompañado por muchos años, más de veinte. Eran su familia, sus guías, sus amigos. Le habían sacado del abismo de la sin razón, de la muerte en la que estuvo, dándole piso y estructura a su vida; convirtiéndola en una persona que ayudaba a diario a mucha gente. Tantas historias vividas. Tantos regalos. Tantas facultades recibidas.

Un espíritu le regaló la facultad de aporte. Con ese poder lograba materializar objetos, o más bien, traerlos desde otros sitios o dimensiones. Sacaba por su boca o con un movimiento de su mano, un equis compuesto con energías malignas que desde su emplazamiento oculto dañaba con magia negra a otra persona. Podía extraer un implante del cuerpo de alguien que le restaba la salud. Y la gente se curaba y prosperaba.

Sobre la cabeza de ese Negro Felipe de yeso de poco más de un metro ponía su mano derecha y podía escucharlo clarito dentro de su cabeza. Le daba, quizá, las indicaciones para llegar al lugar en que tenían a un secuestrado, siendo de vital importancia para que los cuerpos policiales hicieran el rescate (lo hizo un montón de veces por muchos años). Con la bellísima María Lionza en el centro, junto al imponente Guaicaipuro, habían presenciado tantos rituales de amor, ofrendas de luz ¡Cuánta gente se vio mejorada en su humanidad por Carmelina y sus espíritus!

Un día, sin mayores explicaciones, le dicen que debe continuar sola, sin santos de yeso. Eso simplemente, no lo entendía.

***

En aquel momento, le impresionó la determinante fuerza con la que le hablaron desde esa otra dimensión cuando intentaba bajar el cuadro del maestro yogui de la India.

No sé qué podía ser más extraño, que los maestros invisibles evitaran que la fotografía corriera el mismo destino de las figuras del altar, o que, en primer lugar, estuviera ese hindú allí, compartiendo su sonrisa de Mona Lisa con el variopinto panteón espiritual venezolano. De cualquier manera, le confirmaron a Carmelina que él podía quedarse, y así fue.

Cuando llegué por primera vez a ese templo, era casi de noche. No conocía a nadie y tenía muchas dudas. Me habían hablado de Carmelina y de su espiritualidad tan amorosa, y de lo peculiar de su camino. Mientras caminaba los pocos metros entre mi carro y el lugar, escuché mantras de Sai Baba. Vibraban con alegría ¿o quizá era yo? En fin, fue la confirmación de que mis pasos eran guiados. Pero ver a Paramahansa Yogananda en la pared fue la tapa del frasco. El escritor del clásico libro “Autobiografía de un Yogui”, enviado a occidente en 1920 por su gurú Sri Yuksterwar para dar a conocer la antigua sabiduría y el yoga de India; elegido directamente por el mítico gurú de los Himalayas Mahavatar Babaji (quien se asegura nació en el año 203 después de Cristo y todavía vive) estaba allí, adornando la pared en un improvisado templo de una zona rural de Aragua en el que el Dr. José Gregorio Hernández pasaba consulta los jueves y sábados y Carmelina, su secretaria, canalizaba las recetas.

¿Qué tal?

Ella me contaría con nostalgia más tarde lo duro que fue soltar a los santos y espíritus que tanto amaba. (Aún no sabía las maravillosas sorpresas que el Universo le procuraría). Su altar era bellísimo, grande, con muchas imágenes de todos los tamaños. Ella sintió que el mundo se le acababa cuando la obligaron a destruir todo ¡Debía llevar cada imagen al río y romperla!

Había terminado esa fase de su camino espiritual y debía continuar hacia una nueva forma de hacer las cosas y de ayudar a las personas.

Fue bajando figura a figura del altar y rompiéndola en el río. Con humildad y desapego, sus compañeros iban dejando la imagen y semejanza humana para convertirse en escombros, fragmentos, promesas cumplidas y rotas a la vez. La multitud de chamarreros y miembros de la corte india, vikinga, libertadora y médica, con entrega y silencio, se dejaban romper, dejándole a ella un poquito más de libertad. Elevando a golpes el corazón no menos destrozado de Carmelina desde las múltiples formas hasta el todo abstracto sin forma.

Cuando llegó a Negro Felipe su corazón se aceleró y sus manos comenzaron a temblar. No podía hacerlo. No, no, no. La pintura negra en la cabeza de la estatua estaba desgastada por tantas consultas, y dejaba ver algunas canas de cal. Él le habló por última vez. Con sabiduría y dulzura se despidió. Fluía entre ellos un sentimiento más allá de todo apego y raciocinio. Mutuamente, se dieron las gracias por favores concedidos, humana y escultura. Llorando, ella le dijo, con el alma entre las manos: “¡Yo no puedo. Rómpete tú!”, y él estalló amorosa y abruptamente ¡Se quebró por sí sola la estatua!

Y así quedó, regándose entre las piedras del río en una neblina de yeso que se hacía viento.