Sanadora y maestra: Dos seres, un cuerpo

Kaina Santiago y Kashira (2012)
Kaina Santiago y Kashira (2012)

Kaina Santiago y Kashira (2012)

Kaina Santiago es la sanadora. Se cubre la cabeza con una tela morada. Dispone cerca de ella un vaso de agua para cuando regrese. Se persigna, entregándose a Dios Todopoderoso, y luego invoca a varios maestros. Solicita que la Maestra Kashira entre en su espacio. Al cabo de unos minutos se ha ido y es Kashira quien lo habita. Emite varios chasquidos guturales y hace mudras con sus manos, como ajustándose en el cuerpo. Pide que le abran sus ojitos. Sonríe y saluda: “Buena luna”.

Así comienza el viaje en la nave de la India, como ella se refiere a sí misma y a su experiencia. Y así mismo se siente: Como un viaje energético, la alineación con un cuerpo de luz interdimensional muy potente. Se trata de una maestra espiritual que viene de la dimensión 33ava y se encuentra cumpliendo una misión importante en el planeta. Juntas, Kaina y Kashira, sanadora y maestra, han cumplido muchas tareas para la elevación de la frecuencia planetaria y el despertar de la conciencia en Venezuela, Perú, México, España y Argentina. Su enseñanza es fundamental en los tiempos que vivimos.

“¿Por qué la raza humana?” Pregunta Kashira. “¿Por qué el sol, la luna? ¿Por qué los colores?”. Mi pequeña mente suele sentirse atrapada. Casi nunca sé hacia dónde va con sus preguntas.

“¿Qué sucedería si el padre sol se fuera a otro planeta? Existen muchos planetas, no sólo éste. Aquí, el padre sol se deja ver, se deja sentir. Ustedes, como raza humana, tienen ese gran poder, esa energía directa. Nosotros somos de otra raza. Estamos en otra dimensión. Cuando lo necesitamos, tenemos que invocarlo. Si él considera que merecemos su presencia, él se nos muestra”. La Maestra Kashira insiste en que tenemos que aprender a relacionarnos con el sol. Nos invita a que sintamos su amor y agradezcamos siempre su presencia. “Acá ustedes lo tienen y lo ignoran.”

Ella cuenta que vivió encarnada en la tierra en los tiempos de la Atlántida. El hecho de que ese continente haya desaparecido, no quiere decir que no exista su raza, aclara. La raza atlante vive en otra dimensión, con sabiduría. “¿Qué sucedió? Nosotros pasamos a dimensiones, cuerpos energéticos, cuerpos internos, cuerpos de luz, sólo que la materia también pasó. El atlante estaba trabajando con el Universo, la manera de trabajar con el Universo es a través del color y a través de los sonidos, a través de Padre Sol y de Madre Luna.”

La humanidad actualmente valora más lo material, más lo de afuera que lo de adentro. Aunque tenemos libre albedrío, lo usamos para ir en contra de nosotros mismos, del templo que es nuestro cuerpo. Si supiéramos cómo amarlo, no existirían las enfermedades y el planeta entero no estuviera en la situación actual. El materialismo hizo que la tierra colapsara en otras oportunidades y lo está haciendo nuevamente. Kashira intenta evitarlo con su misión.

Primero debemos reconectarnos con la energía solar. “El nuevo sol no les pertenece a ustedes. Ya este material físico no aguanta esa energía de ese Padre acá”, dice señalando primero a nuestro cuerpo y luego al cielo. “¿Qué es lo que se está necesitando? Que la raza humana comience a curarse a través del Padre Sol y del color.” Kashira nos sugiere recibir conscientemente esos nuevos códigos de luz bebiendo agua solarizada y exponiéndonos conscientemente a los rayos de sol unos minutos al amanecer y otros minutos al atardecer. Eso ayuda a que nuestro cuerpo resista las energías solares y lunares y se adapte a los nuevos tiempos. Los niños, dice ella, ya vienen adaptados a la nueva frecuencia del sol. Por eso la gran diferencia entre ellos y nosotros.

En su filosofía, los defectos humanos son maestros que nos enseñan lo que debemos cambiar. Pertenecen sólo a la vida encarnada en este planeta. La mentira, la avaricia, el odio, el ego, los celos, el miedo, más allá de ser rechazados u ocultados, deben ser reconocidos y honrados como guías, con humildad, ya que son referencias o señales en el camino humano de purificación de las almas. Al integrarlos, dejan de dirigir nuestra vida, y no interfieren más en la comunicación con el maestro interno.

“Ahora, ¿Por qué el Maestro del Color? Él necesita urgentemente que ustedes en la tierra lo invoquen, porque ustedes perdieron la capa de ozono completamente ¿Lo han entendido? El Maestro del Color transmutará ese rayo, esa energía del Padre.” Trabajando con los colores, dice la India, la luz solar nos sanará, nos armonizará, activará códigos nuevos en nuestro ADN. Es importante hacer esto, además, para evitar que nos afecten negativamente los cambios atmosféricos, las tormentas solares, la nueva realidad geomagnética y más. Esa es una importante enseñanza atlante en este momento histórico.

Kashira hace un triángulo con sus manos, y nos muestra la importancia de la unidad en nuestro corazón. A través de la meditación, nos invita a que conectemos con las energías masculina y femenina, del padre sol y de la madre tierra, y a vivir con ese amor consciente de ser hijos de la creación. Desde allí, se logra la transmutación, la sanación del cuerpo físico. Toda enfermedad son situaciones emocionales, dice. Trabajando con  la luz del sol, la energía de la luna y de la madre tierra, a través de los colores, armonizándonos con el Padre Universal y la Madre Universal, estamos sanando a nuestros padre y madre físicos a través de nosotros, curando cualquier enfermedad.

Luego de varias horas de enseñanza sobre éste y otra infinidad de temas, la maestra se despide. Un amor profundo, antiguo, que atraviesa muchas dimensiones y tiempos, aromatiza el ambiente. Como una madre, nos cubre con una manta de alegría y misterio. No hay diferencias entre individuo, emociones, objetos y paisaje, porque toda la conciencia se ha fundido en una altísima vibración. Kashira bendice al Iluminado, a Dios, y recuerda que ella no es nada sin él. Pide bendiciones para los hijos de Kaina, su prenda, su vehículo en esta dimensión. Luego se va.

En un par de minutos, Kaina ha regresado. Está muy cansada. Pide agua, aún con los ojos cerrados. “Dios le pague”, agradece mientras bebe, quitándose la pañoleta y batiéndose aire, soltándose del inmenso calor.

 

Texto e imagen: Leonardo Azarak

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En este retrato hay una sola persona. No, no estás viendo doble ni son morochos. Si quieres conocer más acerca de esta obra fotográfica o del concepto de dobles, haz click, respectivamente.

Esta publicación es la quinta entrega de un proyecto que estoy llevando a cabo durante todo el 2016. La idea es publicar una semblanza semanal conformada por un retrato y un texto. El proyecto #MultidimensionalidadVenezolanaUnRetratoALaSemana pretende brindar una mirada llana sobre personas cuya realidad trasciende las fronteras de la materia y se hace mágica. Existen patrones comunes en una miríada de experiencias aparentemente disconexas, personas que no se conocen, pero que en verdad están profundamente vinculadas más allá de lo personal.

Quizá te interese saber más acerca de los talleres vivenciales  #CaminosCuánticos: “Activando tu Doble Energético”, que vengo realizando a lo largo del 2014, 2015 y 2016. Aquí puedes tener la experiencia de sanación y toma de conciencia necesaria para reconocer y comunicarte con ese doble cuántico que tú también tienes. Hemos estado compartiendo un montón de conocimiento vivencial a través de terapias, técnicas y ejercicios, gracias a lo vivido con esta obra fotográfica.

Déjame tu comentario en el blog. De verdad, me encantaría saber tu opinión. Puedes compartir o repostear citando la fuente.

Gracias de antemano.

Eduardo Mimbela: “El Universo te responde de acuerdo a la concepción que tengas de él”

Caminos Cuánticos
Eduardo Mimbela – 2011

A Eduardo Mimbela le impresionó bastante darse cuenta que en la fotografía era él quien estaba retratado dos veces. Claro, él sabía lo que yo estaba haciendo con mi proyecto, pero el primer impacto con la imagen es bien revelador para todos los retratados. Es uno de mis momentos favoritos. Segundos que pagan todo el esfuerzo para mi.

De inmediato me compartió algo que reflexionaba como astrólogo y que considero importante para profundizar en el estudio del doble energético. Me dijo: “En astrología hay dos fenómenos muy interesantes que percibo con sorpresa en lo que estoy viendo. Existe el signo astrológico, que es como eres por dentro. Tiene que ver con el yo y con la fecha de nacimiento. Por otro lado existe el ascendente, que es la forma en cómo ese yo se proyecta, y tiene que ver con la hora de nacimiento.”

“Cuando vi la fotografía”, continuó Mimbela, “y detallé que realmente era yo en ambos lugares pasó algo muy extraño y entendí esto. Yo soy Geminis con ascendente en Leo y en el primero que estoy sosteniendo el cuadro se ve algo geminiano, reflexivo y profundo; mientras en el otro aparezco arrogante, se puede decir. Allí veo mi aspecto en Leo. Esto es muy interesante.”

De alguna forma, esa doble naturaleza energética presente en todo ser humano y que la astrología estudia a través de la carta astral, también está presente en los Seres Dobles.

El mismo año en que Eduardo Mimbela comenzó su carrera de biología en la Universidad Nacional de Trujillo, Perú, conoció a un gurú que se hizo su maestro. Su camino lo fue realizando en los libros y a través del visor del microscopio, estudiando la vida orgánica, y al mismo tiempo conociendo y aprendiendo de muchos maestros, hindúes, árabes, chamanes que seguían el ritual primitivo de la tierra, peruanos, colombianos, europeos, etc.

“Uní la vida lógica, científica, concreta con la parte del alma del ser humano y de las cosas. A través de la biología comprendí el mecanismo de la vida y a través de la espiritualidad entendí que cada ser vivo, incluyendo al hombre, tiene una parte de Dios que se manifiesta de diferentes formas.” Para Mimbela no fue fácil integrar todo, sobre todo en aquellos que le rodeaban. Hablar de esas cosas hace 30 años era una herejía. “Era una locura decir que toda manifestación de la vida tiene un principio espiritual. Que desde un virus hasta el hombre tiene una parte de Dios.”

“Hoy el hombre ha evolucionado, su mentalidad, su comprensión, y estamos entrando en otra etapa de la concepción de la vida en general ¿Por qué? Porque el concepto de Dios y de la naturaleza depende de la concepción que tengas del Universo. La percepción de la naturaleza en todas sus formas vitales tiene que ver con la concepción que el hombre tenga del Universo”, dijo.

“¿Y eso no varía de persona a persona?” le pregunté

“¡Claro! Te voy a explicar. Vamos a ir hacia los griegos. Para ellos cada cuerpo celeste del Universo era un Dios y se manifestaba como tal. Se acercaban a ellos a pedirle protección. Y el Universo mágicamente le respondía de acuerdo con esa concepción.”

“Seguimos avanzando en la evolución y encontramos a San Francisco de Asís. Para él, las estrellas, el sol, la luna, eran sus hermanos. Dialogaba con sus hermanos y ellos le transmitían la sabiduría para comprender el Universo, la naturaleza, la misión del hombre. El Universo, la totalidad, le responde de acuerdo a esa concepción.”

“Luego, hacia el medioevo, dijeron: ¡No, no, no, no! ¡Qué dioses ni hermanos nada! ¡Son masas! ¡Materia! Y comenzaron a investigar las leyes que regían esa materia: la gravedad, las leyes de Newton. Lo que existe es lo que se puede pesar, investigar, tocar, oler, y la concepción del Universo y de la vida fue esa ¿Y qué era el hombre? Una masa de órganos, tejidos y células. Punto. Todo era dominio de la materia,” aseveraba Mimbela. “Cualquier cosa que no estuviera en función de ese fenómeno era herejía. La ciencia no lo aceptaba ¿Puedes pesar eso? ¿Puedes medir eso? ¿No? Entonces no existe. Déjalo para la religión.”

“El hombre se encontró con diversas realidades. Si estaba enfermo se iba al médico. Si tenía una dolencia que no se veía o algo de tipo existencial, para el cura. Más tarde, aparecieron los psicólogos, y allí fueron los que tenían problemas depresivos. Pero siendo así, también el Universo respondió en base a esas realidades y concepciones.”

“Desde Einstein para acá, cambiaron las cosas. Él decía que todo era relativo, que realmente al final todo es energía. Entonces nació otra concepción ¿Qué es el hombre? Energía ¿Cómo se relaciona un hombre con el otro? A través de la energía. Y el Universo te responde en relación a ese paradigma con energía”, dejaba ver Mimbela.

“Y ahora estamos aquí, en que todo es energía. Dios ya no es el viejito de barba blanca, ahora es energía. Y resulta que esa energía está dentro de nosotros, así que Dios está dentro de nosotros. El Universo está dentro de nosotros. Hemos entrado a otra concepción del Universo donde ya no somos personas observando el fenómeno si no que lo estamos viviendo. Estamos viviendo tiempos muy interesantes.”

“¡Cambia la concepción hasta de la espiritualidad!”, decía entusiasmado mi amigo astrólogo. “En estos tiempos se hace importante lo que me enseñaron a mi desde los tiempos de mi carrera de biología: Integrar.”

“La biología te enseña la forma. Ese árbol es anual o bianual, sus hojas tienen esta forma, su fertilización es así, sus frutos son de esta naturaleza, necesita esta temperatura y allí terminaba la biología. Pero ese árbol debe tener una función porque en la naturaleza todo tiene una función. Antes era especulación, pero hoy sabemos que ese árbol tiene su energía, su campo magnético, lo que implica que tiene un alma específica. No sabemos su función, pero la debe tener porque en la naturaleza nada está de adorno. Y así como ese árbol y ese otro tienen funciones específicas, el hombre, cada ser humano, tiene una función específica, una misión específica”, concluía Eduardo Mimbela.

“Allí es cuando la astrología se convierte en un elemento muy importante del desarrollo humano ¿Qué condiciones te da la naturaleza? ¿Qué condiciones te da el Universo? ¿Qué facultades tienes? ¿Cuál es tu potencial? ¿Qué alternativas tienes para desarrollar ese potencial que Dios te ha dado?”