Exposición fotográfica Caminos Cuánticos. Año 2012

Así lució la sala 01 en el Museo Carmelo Fernández de San Felipe, Yaracuy, el 23 de noviembre, día en que allí se inauguró mi primera individual: la Exposición Fotográfica Caminos Cuánticos.

En mi vida hay un antes y un después de ese día. No sólo porque un amado maestro de India me regaló el día de su cumpleaños esa sorpresa. Tampoco porque fue el bálsamo del espíritu en medio de un año emocionalmente muy duro, que sólo puedo describir como una muerte. Una muerte del concepto de familia, una destrucción total de mis estructuras psicológicas, emocionales, racionales. El 2012 fue para mi acertadamente el Fin del Mundo, dándole la razón a los Mayas, porque viví el fin de todo lo que conocía.

Ese día también nació en mi algo nuevo, algo que ha venido creciendo y que cada día que pasa me siento con la dicha, la gracia, la fortaleza y la capacidad de compartir.

Todavía hoy, muchos años después, cuando intelectualizo o pienso racionalmente en lo que allí se mostró, no logro comprender mucho. Pero cuando lo veo desde el corazón, lo entiendo todo y siempre me doy cuenta de algo más.

Todos los días hay una nueva pieza en este impresionante, fabuloso, milenario y multidimensional rompecabezas.

Gracias Padre Cielo y Madre Tierra por bendecirme.

¿Cómo podría ser mejor todo esto amados maestros? Gracias infinitas desde el corazón.

Una nueva etapa en los talleres: Activar el doble cuántico

Fue realmente mágica mi experiencia dictando el taller de Recapitulación, cuerpo energético y repotenciaciones de María. Desde noviembre de 2014 y hasta marzo de 2015 lo dicté cuatro veces entre Los Teques, Maracay y Mérida. Compartí con poco más de 40 personas mucha información y técnicas sumamente útiles para estos tiempos. En cada oportunidad, se dieron encuentros trascendentales, del alma, y los maestros -esos amigos invisibles que nos susurran y guían a todos- nos brindaron hermosa sanación y mucho aprendizaje.

Luego del taller de marzo en Mérida, que se realizó con la intención de inaugurar el Templo del Sol de la Maestra Kashira, se movió mucha energía, muy profunda, y comenzó en mi una revisión importante. He continuado mis estudios de la Enseñanza de María con Amparo Bretaña; realicé el Taller de Merkaba desde el Corazón con Oscar Mendoza; otro taller de Radiestesia con Almiro Pereira y muchas otras vivencias espirituales, chamánicas y artísticas me fueron guiando hacia el aspecto científico de mi investigación. Finalmente, apareció el francés Jean Pierre Garnier Malet para poner la guinda a la torta.

La información de este doctor en Física y especialista en mecánica de fluidos le dio aval y sustento científico a mi propuesta estética de los retratos dobles, que vengo realizando desde el 2010 y que componen gran parte de mi obra artística. La forma en que Garnier complementa lo que yo venía haciendo en los talleres y con mi fotografía es tan importante que he decidido incluir un nuevo componente fundamental en el taller, además de nuevas técnicas que he confirmado y comprobado por mi mismo. Es fascinante la efectividad que tiene la comunicación con nuestro doble cuántico. Es real.

Por esta razón, este taller ahora se llamará “Caminos Cuánticos: Activando tu Doble Energético”. Continuaré fundamentando la información en el sol, la tierra y cómo fluye la energía universal en nuestros cuerpos multidimensionales; los niveles de la percepción de los Quero; la forma en que creamos nuestra realidad, ahora renovada con el enfoque “desde el corazón” de Drúnvalo Melchizedek que aprendí con Oscar. Seguiré transmitiendo las repotenciaciones del cerebro de las Enseñanzas de María y haciendo la terapia de recapitulación tolteca. Pero además, incluiré los nuevos aportes que la física cuántica, y sobre todo el Dr. Garnier Malet y su teoría del desdoblamiento del tiempo están dando a conocer.

Por acá dejo un video muy interesante en el que se habla un poco sobre lo que me ha venido inspirando. Nos vemos en alguno de mis talleres.

Sobre el Taller Vivencial Recapitulación, cuerpo energético y repotenciaciones de María

A finales de 2014 me detuve un poco a pensar sobre mi papel en todo lo que venía viviendo al compartir con los diversos maestros y guías que retrataba. Me venía dando cuenta que sólo el hecho de mostrar las fotografías, generaba reflexiones profundas en las personas. Les impactaba de distintas maneras, y había quienes se identificaban con una historia o con la otra, pero en general, querían conocer más, aprender sobre lo que venía experimentando con cada encuentro.

Un agradecimiento constante brotaba de mi por lo que este proyecto me brindaba. Me mostraba partes de mi mismo olvidadas hace miles de años; me daba razones para entender los tiempos cósmicos, lo que vivimos en el planeta, en Venezuela, en nuestras familias, en nuestro ser. Venía recibiendo muchísimo con cada conversación, cada fotografía, cada terapia o ceremonia, cada regresión, cada recuerdo, y me sentía cada vez más comprometido.

Veía la imagen de un río de agua fresca y cristalina que fluía sin parar, y entendía que debía compartir la frescura, la vida, el conocimiento y los secretos recibidos, o esa agua se estancaría para dañarse.

Todo fue moviéndose, en varias dimensiones, para que mis guían se expresaran y organizaran una forma de vivencia terapéutica en la que se pudiera transmitir una visión mágica de la vida, una nueva lógica que volviera la mirada hacia nuestro origen permitiendo un recuerdo colectivo y propiciara la construcción de un nuevo sueño, una nueva realidad en armonía con la luz, con el sol y con la tierra.

De esta forma nació el Taller Vivencial Recapitulación, cuerpo energético y repotenciaciones de María. Como me han enseñado, durante el taller abrimos ventanas dimensionales que elevan la frecuencia y llevan hacia la sanación personal. Vamos recorriendo la senda de los retratados en mi proyecto Caminos Cuánticos, sus historias, vivencias y multidimensionalidad. Poco a poco vamos descubriendo nuestra naturaleza como seres de luz y los cambios que la energía universal viene dando en esta parte de Cosmos. Se revisa, aunque no se profundiza, en las culturas antiguas (Hinduista, Maya, Hopi, Egipcia, Sumeria, Piaroa, Tolteca) y cómo era su relación con el Sol y con el resto del Universo, para poder entender nuestra realidad. Así, vamos transmitiendo a lo largo del taller, formas de manejar la energía universal para evolucionar en todo sentido, para sanar, para construir la realidad que queremos.

Una vez que hemos aprendido y vivenciado nuestra realidad cuántica, hemos vislumbrado el poder de nuestro cerebro y hemos aprendido a repotenciar sus capas espirituales, y habiendo identificado los distintos niveles de la percepción humana y su vinculación con los centros energéticos llamados chakras, entonces realizamos durante el taller la terapia de recapitulación.

¿En qué consiste la Recapitulación?

La recapitulación es un acto consciente de nuestra totalidad, de nuestra voluntad, en el que indagamos en las memorias energéticas del cuerpo y limpiamos lo que nos limita a ser libres. Consiste en recuperar el estado íntegro y armónico en que llegamos a la vida, soltando los patrones inconscientes y repetitivos que nos alejan de la felicidad. Durante el trabajo, regresamos a eventos y personas con los que hemos tejido hilos energéticos, bien sea porque entregamos energía o porque nos quedamos con energía ajena que no nos pertenece. Al haberse dado esto en el pasado, y en una realidad multidimensional, no somos conscientes de su influjo aunque lo vivamos a diario. Incluso, podría tratarse de eventos acontecidos durante la infancia, la gestación, el nacimiento o antes, pero nos afecta como si fuera el primer día.

La recapitulación no es psicoanálisis porque no es un acto de la mente, es un acto del cuerpo como lo es la sanación natural de las células. De la misma forma en que nuestra mente consciente y subconsciente afecta el desempeño del cuerpo físico para bien o para mal, acelerando o retrasando la coagulación, la creación ordenada o caótica de nuevas células, por citar un par de ejemplos, nuestro capital energético se ve afectado por las decisiones del pasado, las interacciones emocionales, promesas, relaciones sexuales y otros intercambios de energía. A través de la recapitulación, recuperamos el equilibrio.

Desde el 23 de noviembre del 2014 he venido realizando con cierta periodicidad estos talleres vivenciales en Venezuela, con resultados muy satisfactorios. Los participantes han logrado liberarse de limitaciones antes insospechadas, y el viaje por los Caminos Cuánticos lo realizan con alegría, asombro y magia de principio a fin.

Me encuentro muy agradecido por esta maravillosa oportunidad de compartir. Gracias guías.

 

¿Religión o espiritualidad? Ni lo uno ni lo otro, sólo caminos

Para muchos, hablar de espiritualidad es hablar de religión. Para mi no. Siempre intuí cosas totalmente distintas de ambos conceptos. Me identifiqué con Carlos Castaneda desde el primer momento, quizá porque dejaba permear en sus crípticas y fantásticas historias, una espiritualidad universal basada en la vivencia chamánica.

Con poesía y naturalidad, decía Don Juan Matos a Castaneda que lo importante no era el camino mismo, si no que éste tuviera corazón. Allí una gran clave. A mi manera de verlo, no importa la religión, el método, la ciencia, la cultura o ceremonia, si no que quien la viva, lo haga con el corazón, con intención clara y con plena energía.

Conozco personas que se declaran ateos y que sus valores morales y solidarios son tan altos y luminosos como los del más disciplinado yogui; a santeros que dan lo que no tienen por brindar asistencia a otros; a científicos que han visto la cara de Dios en sus paradójicas investigaciones y a artistas que describen con maestría la naturaleza de los mundos más allá de la muerte física.

Si vemos la experiencia espiritual (o la vida misma) como un camino, podemos identificar a nuestro alrededor a personas que están detenidas, disfrutando brevemente del paisaje, mientras otras van corriendo como si huyeran de algo (o lo buscaran desesperada y ciegamente). Cuando unos luchan contra un sendero rocoso, cuesta arriba y dificultoso, otros van de bajada navegando la brisa en una bicicleta de paseo. Quien ayer vivió un infierno, hoy es un gran maestro. Quien hoy experimenta la comodidad, puede que mañana le toque aprender de las limitaciones. Aprendemos a no juzgar los caminos de otros. Esos viajes pueden ser cortos o largos, parecidos o distintos, y la reflexión nos lleva a entender que también pueden intercambiarse las historias, que no hay nada definitivo ni estático en el cosmos.

Vemos más. Nos alejamos un poco como lo hacemos en el Google Maps para ver un área mayor, y allí están esas partes que cruzan bosques, oscuros y tenebrosos, pero que al final, con la nueva luz de la salida, dejan un gran aprendizaje imposible de tener de otra forma; o quizá vemos que ya el desierto ha quedado atrás y vienen muchos años de cosecha y hermosos paisajes. ¿Quién o qué determina todo esto? ¿Nuestras elecciones conscientes o inconscientes? ¿La suerte? ¿Un anciano barba blanca sentado en alguna nube muerto del aburrimiento? Eso quizá es lo menos importante.

Por todos lados brota una idea: Lo valioso es recorrer el camino propio con los ojos y el corazón abierto. Será quizá por mi naturaleza científica que veo un denominador común en todos estos caminos que voy conociendo y experimentando: La física cuántica. La concepción mecanicista del mundo se ha venido rompiendo para dar nacimiento a un paradigma holístico, natural, integrador, unicista, basado en el respeto, el equilibrio y la intuición. Son muchas las ideas que este nuevo paradigma impulsa, y la física cuántica (que forma parte de él) puede darle una explicación a un montón de experiencias espirituales cuyas historias parecieran producto de la imaginación. He allí una justificación a la visión que impulsa el proyecto Caminos Cuánticos, del cual este Blog es la herramienta principal para compartir mis experiencias.

Para finalizar, quiero compartir algunos puntos comparativos entre religión y espiritualidad que pertenece a un material de estudio compilado por el grupo de la Enseñanza de María, una de las experiencias de canalización más importantes y comprometidas de Venezuela, del cuál hablaré con más detalle en un futuro próximo:

Todos los caminos conducen a Dios y a cada ser humano le corresponde, en su realidad existencial, una forma particular de aproximarse al Absoluto, de acuerdo con su evolución espiritual. En función de nuestro plan de vida, nos hemos establecido diferentes rumbos a seguir en el sendero espiritual, diferentes caminos que desde sus particulares principios y características podrían llevarnos al desarrollo de nuestra conciencia en su elevación hacia nuestra Esencia Divina. Algunos son más y otros son menos diferentes al Conocimiento espiritual al que estamos incursionando, pero siempre vamos a considerar que todos son válidos aunque no compartamos sus principios y sus formas.

Comparaciones entre el Conocimiento Espiritual (CE) y la Religión (R):

  • CE: Dios está dentro de nosotros, en nuestras células. Somos seres de Esencia Divina.
  • R: Dios está fuera de nosotros y como ser supremo, creador, omnipotente y omnipresente.
  • CE: Nuestro destino es nuestro
  • R: De Dios depende nuestro destino
  • CE: Reflexiona sobre los dogmas y creencias
  • R: Se fundamente en dogmas y creencias preestablecidas
  • CE: No existe el bien y el mal, sólo la experiencia, base del conocimiento a sí mismo
  • R: Existe el bien y el mal y se limita el conocimiento de sí mismo
  • CE: La verdad es interna, individual, particular
  • R: La verdad es externa, única, inmutable, estática
  • CE: Busca el equilibrio
  • R: Busca la perfección
  • CE: La libertad viene dada por el cambio interno, por la elevación de los niveles de conciencia
  • R: La libertad es condicionada por los dogmas, es aparente
  • CE: El trabajo interno se basa en la aplicación del conocimiento, en la práctica constante
  • R: El trabajo interno es devocional y poco práctico

Findalmente ¿Religión o espiritualidad? Pues, mejor llamémoles Caminos Cuánticos. Entonces ¿Los seguimos recorriendo juntos?

Amanda, la bruja de Salem

Salía de Methuen en dirección a Boston y el GPS me llevaba siempre por la misma calle. “Psyquic. Palm Readings. 20$”. El aviso de neón encendido a las 10 de la mañana me seducía como una gitana andaluza con su ramita de olivo.

La zona tiene su encanto. Pinos, robles, arces y avellanos se ponen sus batas anaranjadas de Halloween antes de soltar las hojas que le harán de alfombra al invierno. Muy cerca queda Salem, el pueblo que protagonizó la histeria colectiva de finales de siglo XVII en la que torturaron y mataron a veintisiete personas bajo las acusaciones de practicar brujería. Hoy en día, orgullosas tiendas de cristales y cafés con decorados esotéricos sirven al turismo.

Esperando no morir como el gato, me dejé hechizar por la curiosidad. Me quedaba un día antes de salir a Venezuela y mi hermana también quería que le leyeran la mano, así que no lo pensamos mucho y entramos.

Típico de película gringa: Puerta abierta, lugar vacío, llamados sin que nadie respondiera en varios minutos. Un par de bolas de cristal y otros exóticos adornos en el centro de la mesa hacían un curioso conjunto. La oferta de servicios pegada en la pared comenzaba con lectura de mano y terminaba con sesiones completas que incluían lecturas de tarot y bola de cristal, con limpieza energética por unos 160$. Visa and Master accepted.

Al ratico salió una misteriosa joven de ojos penetrantes y caminar silencioso. No vestía ropas brillantes ni coloridos pañuelos en su cabeza, si no más bien un monito y franela bien domésticos. “Empiyamada” para ser mas claro.

Nos saludamos. Amanda Costa era de familia rumana, aunque nació en los Estados Unidos. Lo de la adivinación viene con el linaje, ya que su mamá, una hermana y su abuela también se dedicaban a tales artes de la mancia. Sus grandes párpados no necesitaban maquillaje para lucir semicerrados, dándole un aire de madama francesa.

Venía de Salem. Se había mudado recientemente. Qué oportuno.

Mi hermana se consultó primero. Le habló de su ex esposo, su carrera, sus miedos y otras cosas que ya sabía. No estuvo mal. Yo analizaba todo como un buen crítico de teatro. Hacía demasiadas preguntas, y por experiencia sabía que un buen brujo te habla y ya.

Lloró un bebé al fondo. Se disculpó por unos minutos y salió con un bello nene de menos de un año que dejó jugando cerca de nosotros. Continuamos. Conmigo se le puso la cosa difícil porque no le quise soltar nada.

-¿Tienes hijos?
-No sé ¿Qué ves allí?
-Mmmmmm. Distancia.
-¿Qué más ves?

Me habló de mi buena fortuna y larga vida; que en mi futuro yo estaría mucho mejor en lo financiero y en todo lo demás. Mi relación de pareja la veía muy estable y positiva, nada de qué preocuparme. Aunque todo estaba bien, debía cuidarme de personas envidiosas a mi alrededor que no querían nuestra felicidad. Tipo estándar ¿No? En inglé, tampoco cambia mucho el guión. Ella veía un proyecto importante en el futuro. Me dijo que yo era muy espiritual y que había hecho trabajos espirituales anteriormente. Que necesitaba una protección con velas. Me veía como una persona muy abierta que iba a crecer profundamente en lo espiritual y que todo lo que estaba haciendo iba a rendir frutos.

Al terminar, y luego de preguntarme si accedía, me cobró un extra por santiguar unas velas y llevar las a no sé qué iglesia para que tuviera un seguro retorno a casa. Sacó su Square, lo conectó al iPhone y rayó mi tarjeta de crédito. Firmé en la pantalla, fascinado con la modernidad tecnológica de la brujita. Le puse mi mejor energía a la cosa, claridad en mi intención, para que saliera bien lo de las velitas, pues. ¿Qué podía hacer?

No me dijo nada resaltante, pero fue una experiencia agradable. Ni mal ni bien, desde el punto de vista de vivenviar la clarividencia o alguna otra facultad. Amateur, sí, y mucho. El encuentro me permitió reflexionar que en el camino de algunas personas, las conexiones extrasensoriales se van madurando con tiempo y práctica, con la construcción de la propia seguridad personal. A Amanda le faltaba mucho, pero tenía lo suyo. Su mirada interna carecía de enfoque. Su alma, necesitaba curtirse. Y su nevera, llenarse.

Eduardo Mimbela: “El Universo te responde de acuerdo a la concepción que tengas de él”

Caminos Cuánticos
Eduardo Mimbela – 2011

A Eduardo Mimbela le impresionó bastante darse cuenta que en la fotografía era él quien estaba retratado dos veces. Claro, él sabía lo que yo estaba haciendo con mi proyecto, pero el primer impacto con la imagen es bien revelador para todos los retratados. Es uno de mis momentos favoritos. Segundos que pagan todo el esfuerzo para mi.

De inmediato me compartió algo que reflexionaba como astrólogo y que considero importante para profundizar en el estudio del doble energético. Me dijo: “En astrología hay dos fenómenos muy interesantes que percibo con sorpresa en lo que estoy viendo. Existe el signo astrológico, que es como eres por dentro. Tiene que ver con el yo y con la fecha de nacimiento. Por otro lado existe el ascendente, que es la forma en cómo ese yo se proyecta, y tiene que ver con la hora de nacimiento.”

“Cuando vi la fotografía”, continuó Mimbela, “y detallé que realmente era yo en ambos lugares pasó algo muy extraño y entendí esto. Yo soy Geminis con ascendente en Leo y en el primero que estoy sosteniendo el cuadro se ve algo geminiano, reflexivo y profundo; mientras en el otro aparezco arrogante, se puede decir. Allí veo mi aspecto en Leo. Esto es muy interesante.”

De alguna forma, esa doble naturaleza energética presente en todo ser humano y que la astrología estudia a través de la carta astral, también está presente en los Seres Dobles.

El mismo año en que Eduardo Mimbela comenzó su carrera de biología en la Universidad Nacional de Trujillo, Perú, conoció a un gurú que se hizo su maestro. Su camino lo fue realizando en los libros y a través del visor del microscopio, estudiando la vida orgánica, y al mismo tiempo conociendo y aprendiendo de muchos maestros, hindúes, árabes, chamanes que seguían el ritual primitivo de la tierra, peruanos, colombianos, europeos, etc.

“Uní la vida lógica, científica, concreta con la parte del alma del ser humano y de las cosas. A través de la biología comprendí el mecanismo de la vida y a través de la espiritualidad entendí que cada ser vivo, incluyendo al hombre, tiene una parte de Dios que se manifiesta de diferentes formas.” Para Mimbela no fue fácil integrar todo, sobre todo en aquellos que le rodeaban. Hablar de esas cosas hace 30 años era una herejía. “Era una locura decir que toda manifestación de la vida tiene un principio espiritual. Que desde un virus hasta el hombre tiene una parte de Dios.”

“Hoy el hombre ha evolucionado, su mentalidad, su comprensión, y estamos entrando en otra etapa de la concepción de la vida en general ¿Por qué? Porque el concepto de Dios y de la naturaleza depende de la concepción que tengas del Universo. La percepción de la naturaleza en todas sus formas vitales tiene que ver con la concepción que el hombre tenga del Universo”, dijo.

“¿Y eso no varía de persona a persona?” le pregunté

“¡Claro! Te voy a explicar. Vamos a ir hacia los griegos. Para ellos cada cuerpo celeste del Universo era un Dios y se manifestaba como tal. Se acercaban a ellos a pedirle protección. Y el Universo mágicamente le respondía de acuerdo con esa concepción.”

“Seguimos avanzando en la evolución y encontramos a San Francisco de Asís. Para él, las estrellas, el sol, la luna, eran sus hermanos. Dialogaba con sus hermanos y ellos le transmitían la sabiduría para comprender el Universo, la naturaleza, la misión del hombre. El Universo, la totalidad, le responde de acuerdo a esa concepción.”

“Luego, hacia el medioevo, dijeron: ¡No, no, no, no! ¡Qué dioses ni hermanos nada! ¡Son masas! ¡Materia! Y comenzaron a investigar las leyes que regían esa materia: la gravedad, las leyes de Newton. Lo que existe es lo que se puede pesar, investigar, tocar, oler, y la concepción del Universo y de la vida fue esa ¿Y qué era el hombre? Una masa de órganos, tejidos y células. Punto. Todo era dominio de la materia,” aseveraba Mimbela. “Cualquier cosa que no estuviera en función de ese fenómeno era herejía. La ciencia no lo aceptaba ¿Puedes pesar eso? ¿Puedes medir eso? ¿No? Entonces no existe. Déjalo para la religión.”

“El hombre se encontró con diversas realidades. Si estaba enfermo se iba al médico. Si tenía una dolencia que no se veía o algo de tipo existencial, para el cura. Más tarde, aparecieron los psicólogos, y allí fueron los que tenían problemas depresivos. Pero siendo así, también el Universo respondió en base a esas realidades y concepciones.”

“Desde Einstein para acá, cambiaron las cosas. Él decía que todo era relativo, que realmente al final todo es energía. Entonces nació otra concepción ¿Qué es el hombre? Energía ¿Cómo se relaciona un hombre con el otro? A través de la energía. Y el Universo te responde en relación a ese paradigma con energía”, dejaba ver Mimbela.

“Y ahora estamos aquí, en que todo es energía. Dios ya no es el viejito de barba blanca, ahora es energía. Y resulta que esa energía está dentro de nosotros, así que Dios está dentro de nosotros. El Universo está dentro de nosotros. Hemos entrado a otra concepción del Universo donde ya no somos personas observando el fenómeno si no que lo estamos viviendo. Estamos viviendo tiempos muy interesantes.”

“¡Cambia la concepción hasta de la espiritualidad!”, decía entusiasmado mi amigo astrólogo. “En estos tiempos se hace importante lo que me enseñaron a mi desde los tiempos de mi carrera de biología: Integrar.”

“La biología te enseña la forma. Ese árbol es anual o bianual, sus hojas tienen esta forma, su fertilización es así, sus frutos son de esta naturaleza, necesita esta temperatura y allí terminaba la biología. Pero ese árbol debe tener una función porque en la naturaleza todo tiene una función. Antes era especulación, pero hoy sabemos que ese árbol tiene su energía, su campo magnético, lo que implica que tiene un alma específica. No sabemos su función, pero la debe tener porque en la naturaleza nada está de adorno. Y así como ese árbol y ese otro tienen funciones específicas, el hombre, cada ser humano, tiene una función específica, una misión específica”, concluía Eduardo Mimbela.

“Allí es cuando la astrología se convierte en un elemento muy importante del desarrollo humano ¿Qué condiciones te da la naturaleza? ¿Qué condiciones te da el Universo? ¿Qué facultades tienes? ¿Cuál es tu potencial? ¿Qué alternativas tienes para desarrollar ese potencial que Dios te ha dado?”

Los Seres Dobles

Autorretrato Doble Leo Azarak 1024

En mi entrada anterior publiqué el retrato de Carmelina y conté un fragmento de su hermosa historia. Quienes no conozcan mi trabajo, se preguntarán si se trata de gemelas. No es así. La verdad es que en todas mis fotografías de la serie Seres Dobles el retratado aparece dos veces. (Sí, uso bastante Photoshop en esta obra)

Mi intención es crear ventanas hacia la naturaleza mágica de mis retratados, invitar a otros a asomarse a los mundos internos de personas que viven en contacto directo con sus maestros internos, que recorren su camino.

La imagen que ilustra esta entrada es un autorretrato que hice en febrero de 2013. Bueno, no es que yo esté muy en contacto con mi maestro interno que digamos (falta muuucho)… Más bien, esta foto es la mirada a una persona que tiene luz y oscuridad, mi espejo… Además, lo hice para practicar la técnica fotográfica ;)

A continuación, publicaré nuevamente una entrada con reflexiones en torno al doble energético, importantes para disfrutar más esta obra.

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Para los toltecas del antiguo México, el Universo consta de mundos paralelos llamados Tonal y Nagual, material e inmaterial, respectivamente. En el tonal, nos relacionamos con nuestros sentidos del cuerpo físico; pero para el nagual se debe desarrollar lo que llamaron “la segunda atención”. Esto no era más que la conexión con la cual los brujos pueden lograr las hazañas más impresionantes, tales como clarividencia, viajes astrales, transformación física en animales de poder (conocida míticamente como nagualismo) y mucho más. Estas facultades eran el resultado de acumular poder, energía, sabiduría; un tipo de inteligencia que no es intelectual si no más bien corporal, multidimensional. Alcanzaban esto trabajando en el ser interno con disciplina y perseverancia hasta hacerse consciente de su naturaleza mágica. Los cuerpos energéticos -proyectados e ilimitados- de hombres y mujeres de conocimiento eran llamados “Seres dobles” por Don Juan, el chamán que guió a Carlos Castaneda. El brujo decía que todos tenemos un doble, pero había que alimentarlo.

Los toltecas no fueron los únicos en desarrollar ideas en torno al doble humano. Los antiguos egipcios decían que teníamos un cuerpo energético, un doble ubicado en el espacio intermedio entre el físico y el espíritu. Le llamaron Ka y sostenían que éste era el responsable del poder y la magia, el que guardaba el misterio de la vida. Era desde el Ka que venía la fuerza vital de cada órgano del cuerpo físico, la claridad intelectual y la energía sexual. Durante los ritos y ceremonias de iniciación en los misterios egipcios, pretendían que las personas se dieran cuenta de lo que representaba el doble: la conexión con la energía vital que conforma todo el Universo. Creían que si se alcanzaba un conocimiento específico, podían actuar en armonía y control pleno de su Ka, constante y sostenidamente. Obtendrían innumerables beneficios de esta parte de su ser, tales como larga vida, poder personal, energía creadora y mucho más. “El que tiene conocimiento crece gracias al poder del Ka”, decían. Era un camino de desarrollo espiritual que iba llevando progresivamente a los iniciados por distintos estados alterados de conciencia hacia la iluminación. Pero este privilegio era reservado sólo para los reyes y su élite sacerdotal, con muy pocas excepciones.

Por alguna razón, antes de leer acerca del doble egipcio o chamánico, o de otras escuelas de sabiduría que enseñan acerca de él, ya sabía yo acerca de su existencia. Más bien, había escuchado varias historias. Sabía de personas que eran vistas por otras a miles de kilómetros, cuando realmente estaban en otro lugar. Durmiendo o despiertos, se proyectaban en otros lugares. Escuché de sanadores y terapeutas que brindaban asistencia a sus pacientes a través de “sueños” muy vívidos. Incluso, conozco un par de cuentos del llano venezolano en el que viejos curanderos eran temidos porque habían demostrado convertirse a conveniencia en lagartija o tigre, o viajar cientos de kilómetros en minutos sin usar vehículos.

Mientras avanzaba en el proyecto fotográfico, fui identificando que era común este tipo de historias en los retratados. Contaban que eran vistos por otros en lugares distintos a los que se encontraban. No se daban cuenta de esa dualidad o no le prestaban mayor atención. Siempre eran terceros los que comentaban “ayer me fuiste a visitar”, “gracias por las palabras amorosas que me dijiste en la clínica”, “te vi mientras me apoyabas con este problema. Muchas gracias”. En todos los casos era sorpresa para ellos mismos.

Castaneda decía que el doble puede llegar a hacerse independiente y auto consciente, con aspectos tomados de nuestra personalidad. En una entrevista explicó que “nuestro ser soñado tiene muchas aplicaciones. Puede trasladarse en tiempo cero al sitio que tú quieras y averiguar cosas. Incluso puede materializarse, creando un doble visual, algo que otras personas pueden ver, ya sea que estén dormidas o despiertas. Sin embargo, sigue siendo una mera apariencia, no tiene funciones corporales. Un ser humano lo ve como persona, pero un animal lo vería de otra forma.”

Completa la entrevista Castaneda diciendo que los brujos del antiguo México, “al proporcionar autonomía y propósito a su doble, están preparándose a permanecer conscientes después de la muerte. Cuando ese cuerpo está completo y llega el momento, la conciencia abandona definitivamente la cáscara humana, el cuerpo físico se marchita y muere, pero el sentido de ser continúa.”

Sinceramente, creo que en estos tiempos hay muchas personas, y cada vez son más, quienes despiertan a esas habilidades multidimensionales, viviendo cosas increíbles tanto en este mundo material como en otros mundos, otras dimensiones.

Para esos maestros va este blog

Carmelina Padulo, Paramahansa y el altar

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“¡No! ¡Ese cuadro es lo único que puede quedarse!”

Carmelina se sorprendió y se detuvo de inmediato. Devolvió la imagen de Paramahansa Yogananda a la pared en donde estaba. Qué extraño. Había recibido una orden muy clara, y aunque no quería cumplirla, se había acostumbrado a seguir con respeto y disciplina lo que le indicaban las voces que le hablaban dentro de su ser.

La tristeza tenía días aletargando sus pasos porque los espíritus le habían ordenado que se deshiciera de todas las imágenes de su altar. No era fácil cumplir con lo que le pedían. Se negaba rotundamente. Estaba paralizada, en una pieza.

¿Cómo podía ser eso posible? Esas ánimas le habían acompañado por muchos años, más de veinte. Eran su familia, sus guías, sus amigos. Le habían sacado del abismo de la sin razón, de la muerte en la que estuvo, dándole piso y estructura a su vida; convirtiéndola en una persona que ayudaba a diario a mucha gente. Tantas historias vividas. Tantos regalos. Tantas facultades recibidas.

Un espíritu le regaló la facultad de aporte. Con ese poder lograba materializar objetos, o más bien, traerlos desde otros sitios o dimensiones. Sacaba por su boca o con un movimiento de su mano, un equis compuesto con energías malignas que desde su emplazamiento oculto dañaba con magia negra a otra persona. Podía extraer un implante del cuerpo de alguien que le restaba la salud. Y la gente se curaba y prosperaba.

Sobre la cabeza de ese Negro Felipe de yeso de poco más de un metro ponía su mano derecha y podía escucharlo clarito dentro de su cabeza. Le daba, quizá, las indicaciones para llegar al lugar en que tenían a un secuestrado, siendo de vital importancia para que los cuerpos policiales hicieran el rescate (lo hizo un montón de veces por muchos años). Con la bellísima María Lionza en el centro, junto al imponente Guaicaipuro, habían presenciado tantos rituales de amor, ofrendas de luz ¡Cuánta gente se vio mejorada en su humanidad por Carmelina y sus espíritus!

Un día, sin mayores explicaciones, le dicen que debe continuar sola, sin santos de yeso. Eso simplemente, no lo entendía.

***

En aquel momento, le impresionó la determinante fuerza con la que le hablaron desde esa otra dimensión cuando intentaba bajar el cuadro del maestro yogui de la India.

No sé qué podía ser más extraño, que los maestros invisibles evitaran que la fotografía corriera el mismo destino de las figuras del altar, o que, en primer lugar, estuviera ese hindú allí, compartiendo su sonrisa de Mona Lisa con el variopinto panteón espiritual venezolano. De cualquier manera, le confirmaron a Carmelina que él podía quedarse, y así fue.

Cuando llegué por primera vez a ese templo, era casi de noche. No conocía a nadie y tenía muchas dudas. Me habían hablado de Carmelina y de su espiritualidad tan amorosa, y de lo peculiar de su camino. Mientras caminaba los pocos metros entre mi carro y el lugar, escuché mantras de Sai Baba. Vibraban con alegría ¿o quizá era yo? En fin, fue la confirmación de que mis pasos eran guiados. Pero ver a Paramahansa Yogananda en la pared fue la tapa del frasco. El escritor del clásico libro “Autobiografía de un Yogui”, enviado a occidente en 1920 por su gurú Sri Yuksterwar para dar a conocer la antigua sabiduría y el yoga de India; elegido directamente por el mítico gurú de los Himalayas Mahavatar Babaji (quien se asegura nació en el año 203 después de Cristo y todavía vive) estaba allí, adornando la pared en un improvisado templo de una zona rural de Aragua en el que el Dr. José Gregorio Hernández pasaba consulta los jueves y sábados y Carmelina, su secretaria, canalizaba las recetas.

¿Qué tal?

Ella me contaría con nostalgia más tarde lo duro que fue soltar a los santos y espíritus que tanto amaba. (Aún no sabía las maravillosas sorpresas que el Universo le procuraría). Su altar era bellísimo, grande, con muchas imágenes de todos los tamaños. Ella sintió que el mundo se le acababa cuando la obligaron a destruir todo ¡Debía llevar cada imagen al río y romperla!

Había terminado esa fase de su camino espiritual y debía continuar hacia una nueva forma de hacer las cosas y de ayudar a las personas.

Fue bajando figura a figura del altar y rompiéndola en el río. Con humildad y desapego, sus compañeros iban dejando la imagen y semejanza humana para convertirse en escombros, fragmentos, promesas cumplidas y rotas a la vez. La multitud de chamarreros y miembros de la corte india, vikinga, libertadora y médica, con entrega y silencio, se dejaban romper, dejándole a ella un poquito más de libertad. Elevando a golpes el corazón no menos destrozado de Carmelina desde las múltiples formas hasta el todo abstracto sin forma.

Cuando llegó a Negro Felipe su corazón se aceleró y sus manos comenzaron a temblar. No podía hacerlo. No, no, no. La pintura negra en la cabeza de la estatua estaba desgastada por tantas consultas, y dejaba ver algunas canas de cal. Él le habló por última vez. Con sabiduría y dulzura se despidió. Fluía entre ellos un sentimiento más allá de todo apego y raciocinio. Mutuamente, se dieron las gracias por favores concedidos, humana y escultura. Llorando, ella le dijo, con el alma entre las manos: “¡Yo no puedo. Rómpete tú!”, y él estalló amorosa y abruptamente ¡Se quebró por sí sola la estatua!

Y así quedó, regándose entre las piedras del río en una neblina de yeso que se hacía viento.

Los primeros pasos

Cuando comencé mis investigaciones para este proyecto tenía claro que en él participarían personas serias. No tenía prejuicio en torno al origen, creencia o camino que estuviera haciendo; pero fuera quien fuera, debía encarnar una experiencia multidimensional real, enriquecedora e inspiradora. Algo dentro de mi me diría si valdría la pena contar su historia o no, y también sabría cuándo hacerlo.

¿Qué significaba para mi una experiencia de vida multidimensional? Que su mundo no se limitara a lo que ven nuestros ojos y tocan nuestras manos. Posiblemente, que su vivencia planteara una duda en torno a ese convenimiento, o más bien una certeza de que existía algo más allá ¿Pero más allá de qué? De nuestras limitaciones, esas que nos ha impuesto la sociedad para no “ver”; más allá de la vida o de la muerte; de los confines del planeta; de nuestra forma de concebir el Universo, comunicarnos o sentirnos… más allá de todo. Y sobre todo, que el relato de su vida pudiera ser interesante y valioso para otros.

Ya venía intuyendo la gestación de un cambio, una nueva realidad de la conciencia humana. Quienes me conocen saben de mi culto a la película Matrix, pero es que pocas obras de la contemporaneidad son tan claras al respecto. Como Neo, cada vez son más los que se desconectan de la matriz, los que despiertan del velo de Maya y ven la realidad e intentan que otros despierten también. Yo tenía algunas pistas de esto.

En la primera semana hablé con buenos amigos que comenzaron a guiarme. Moralinda Alcalá me dio una pequeña lista en la que estaba Adriana Coll. Eduardo Mimbela hizo oportunos comentarios y recomendaciones cruciales. Y Ulises Delgado me guió a Carmelina Padulo. Más adelante iré dando información sobre cada retratado.

Mi más profundo agradecimiento para todos ellos que pusieron su grano de arena en este proyecto y en mi transformación personal. Un abrazo muy especial para mi amada Carmelina, quien ya regresó a nuestro hogar en las estrellas, desde el pasado 02 de mayo de 2014. En su honor, su fotografía y parte de su historia en este blog.

Carmelina, cumpliste tu misión acá y sé que la continúas allá. Gracias por tu amor incondicional y tu fascinante ejemplo de lucha y transformación. Gracias por dejarte sentir en esos momentos.