La magia existe

En mi entrada anterior hice un breve comentario sobre las consecuencias negativas que nos puede traer la incoherencia en nuestras vidas ¿De qué se trata esto ser coherente? Sencillo de describir, no tanto así de lograrlo: Se trata de estar en armonía absoluta con lo que hacemos, sentimos, hablamos, pensamos (consciente e inconscientemente), así como con lo que intuimos hemos venido a cumplir a esta vida. Cualquier desalineación en algún punto de este eje, nos lleva a generar derivaciones cuánticas, es decir, potenciales de realidad caótica y distorsionada: Enfermedades, problemas, fracasos, pérdidas, la llamada “mala suerte” y más.

Cuando intentamos mejorar algo en nuestra vida, hacer algo nuevo, hay una fuerza que nos lleva atrás nuevamente, a lo conocido, y no nos deja salir de allí. Las cosas salen mal. Esos patrones son indicadores de nuestra incoherencia.

Muchas escuelas de conocimiento, tanto antiguas como modernas, defienden el importante trabajo interno que debemos hacer para conocernos bien y descubrir la propia coherencia. Con distintos lenguajes y códigos, y desde distintas culturas y orígenes, explican que esa es la raíz de nuestra experiencia de vida, de lo que vivimos, porque somos creadores de la realidad.

Si, de todo, absolutamente todo lo que nos pasa.

Estoy seguro que seguiré dando vueltas en torno a ese concepto más adelante porque sé que requiere ser masticado.

Pero, por otro lado, en mi entrada anterior, y aunque el título anunciaba un viaje en su compañía (porque versaba sobre la coherencia “y la magia”), no quedó muy claro ese otro asunto.

¿De qué magia estamos hablando? ¿Se puede decir responsablemente que la magia existe? ¿En Venezuela? ¿Existe?

Vamos por partes.  Hay varias ideas asociadas al concepto de magia: Brujería, ilusión, hechicería, prestidigitación, santería, espiritismo, encantamientos, hechizos, maleficios, fantasía y más. Siendo Venezuela un país latinoamericano, relativamente joven (en plena adolescencia se podría decir), además mestizo (muy mestizo) y como buen sancocho, con un poco de todo; ubicado geográficamente como para servir de encrucijada para muchas cosas, pues, no es de extrañar que cualquier imagen nos venga a la mente con esa palabra.

Cuando comencé a realizar mi serie de retratos fotográficos a videntes, sanadores, canalizadores, brujos, yoguis, terapeutas, psíquicos y más, una de mis premisas era que esas personas experimentaran sus vidas multidimensionalmente. No me importaba el camino, la religión, la escuela de conocimiento. Pero ellos debían ser testigos de que la conciencia y la realidad no puede sólo limitarse a lo físico y conocido por la mayoría de las personas, sino que además, podía ir mucho más allá. Yo debía sentir, recibir las señales, tener suficientes indicios de su “magia”. Sin saberlo, estaba buscando una comprobación de mi manera de ver el Universo, una prueba contundente de la existencia de esa red infinita de patrones que conforman la existencia en orden perfecto de tiempo y espacio; los poderes dormidos del ser humano que hemos venido despertando y de los que he sido testigo; la belleza de la vida en todas sus manifestaciones, desde el macrocosmos hasta el mundo subatómico y más allá. En mi realidad, existían ya algunas de estas personas y mundos. Yo sería un conector, alguien que vería los patrones y los experimentaría junto a ellos. Aunque, todavía, creía que en Venezuela no pasaba nada, y que debía irme a India o al Tíbet para vivir algo verdadero. Estaba muy equivocado.

Siempre me interesaron los misterios del mundo. Para mi, Shamballa, Agartha, Mu, Atlántida y Lemuria, sus secretos ancestrales y los preceptos de la física cuántica están muy cerca. Aún hoy, la ciencia ficción es central en mis referentes, pudiendo fácilmente unir el Popul Vuh con la biblia, la saga de Star Wars, Matrix y El Señor de los Anillos; los vedas, los códices mayas y las tablas sumerias. Puedo ver hilos que conectan la evolución del ADN humano con las investigaciones sobre el mundo antiguo egipcio, maya, andino, sumerio o en otros planetas. Por eso me engancharon autores como Julio Verne, Isaac Asimov, J.J. Benítez Erick Von Daniken, Carlos Castaneda o más recientemente, Zecharia Sitchin o Drúnvalo Melchizedek.

La magia de la que hablaremos aterriza en Venezuela. Comenzó acá y conecta muchos de estos mundos. La magia de la que hablaremos está dormida y espera ser despertada, porque del caos siempre nace el orden. Las claves que hemos venido viviendo en los talleres y retiros Caminos Cuánticos y las terapias y asesorías que yo realizo personalmente, están transformando vidas porque estamos caminando hacia una coherencia del ser, para crear realidades sanas, prósperas, felices, abundantes, amorosas, armoniosas y pacíficas. Aprendemos así a utilizar las leyes universales para crear la realidad que queremos.

Quizá tú eres de los que cree que esto es imposible en nuestro país en este momento, pero te invito a seguir este viaje. Quizá ya estás caminando hacia tu libertad interior, permitiéndote algo distinto, y estás convirtiendo tu realidad en lo que quieres y sueñas para ti y tu familia. Eso es magia ¿Por qué no hacer magia si todos tenemos ese potencial dentro de nosotros?

¿Quieres saber si tú tienes el potencial? Ok. Si tomas un objeto en tu mano, como tu celular, y lo sueltas ¿Se caerá al piso? ¡No lo hagas! Bien sabes que se caerá. No necesitas ser físico para saberlo. Bueno, eso es debido a una ley universal llamada Ley de la Gravedad. Quizá la sabías, o quizá no conocías el término que la describe. Eso no importa. Existe otra ley, igual de universal y de científica llamada Ley del Desdoblamiento del Tiempo. La conozcas o no, esa ley dice que tú eres un ser doble que tiene la capacidad de ser consciente en distintos tiempos y espacios, sólo que (quizá) no sabes cómo hacerlo conscientemente. Vives en dimensiones menos sutiles que ésta, y puedes viajar en el tiempo. De hecho, puedes sanarte de enfermedades, puedes transformar tu cuerpo, conectarte telepáticamente con otras personas, puedes ir a otros espacios sin tu cuerpo físico y ser visto por otros.

Wao ¿Todo esto es posible? quizá te preguntes. ¿Se puede aprender? ¿Para qué es útil esta “magia”?

Sigamos caminando juntos.

2 comentarios en “La magia existe

  1. Leonardo, es un placer leerte. Gracias por escribir y poner al alcance de muchos toda esta informacion que comparto contigo y practico desde hace muchos anios.

    Seguire tu blog!

    1. Gracias amiga Federika. Te mando un abrazo. Vivimos los tiempos de reencuentro y reconexión. Ya hemos tenido algunas vidas sin compartir, y en las albores del nuevo tiempo, volvemos a compartir. Bendiciones infinitas para ti. Seguro nos vemos pronto ;)

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